Luis Gustavo Murillo Orozco
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A partir de la década de los años 70, cuando toma auge el proceso de globalización, actores económicos empresariales y gobiernos, de países tanto desarrollados como en vías de desarrollo, adoptan estrategias empresariales buscando mejorar su competitividad y poniéndose a tono con las nuevas tendencias de mercado moderno.

Es por ello que emergen dos nuevas categorías parecidas en su estructura lingüística, pero diferente en su naturaleza de contenido económico, nos referimos a la “Terciarización” y “Tercerización”.

Podemos entender por  Terciarización: El fenómeno mediante el cual se genera una transformación económica y social, consistente en el hecho de que la población ocupada en el sector servicio (Terciario) pasa a ser más numerosa que la de los sectores primarios y secundarios, adicionado a ello la forma del trabajo propia del sector terciario se difunde por todas las demás.

En cambio Tercerización: Es un proceso mediante el cual se hacen contrataciones de terceras empresas para que realicen tareas especializadas buscando bajar costos en el corto plazo y ganar competitividad en el mediano y largo plazo.

Para que todo el sistema económico se beneficie de estos dos procesos (“Terciarización” y “Tercerización”) se hace necesario crear condiciones estructurales que sirvan de base a las nuevas formas de competencia y competitividad; entre estos factores podemos mencionar:

1. Inversión en capital humano a fin de lograr un proceso de reconversión de trabajo poco especializado y artesanal a otro muy especializado y prestador de servicios, es decir, la mano de obra deja de tener mayor peso en la economía real de bienes tangibles y pasa a competir en la economía global.

2. Un ordenamiento jurídico que regule las actuaciones y permita los beneficios económicos a las empresas, derecho a los trabajadores y consumidores.

3. Una economía formal que contemple leyes de tercerización y permita un nivel de ingreso y consumo adecuado, por parte de los distintos agentes económicos.

4. Un sector empresarial consciente de su papel como generador de riqueza, que retribuya además de forma justa los recursos entre el resto de sectores económicos (salarios y prestaciones laborales a las y los trabajadores, impuesto al estado, cuido del medio ambiente). 

5. Las condiciones planteadas anteriormente se crean de forma sostenida, con un compromiso real en la búsqueda de la competitividad y desarrollo no a costa de practicar un juego de suma cero en la que los empresarios aprovechen la oportunidad de cambio de tendencia de una economía real a otra prestadora de servicios, sin tomar en cuenta que países en vías de desarrollo como Nicaragua presentan externalidades adversas y serios fallos de mercado.

Lo que observo en nuestro país es la aplicación de una estrategia de “Terciarización” y “Tercerización” que le permite a dos actores económicos obtener réditos (los empresarios bajan sus costos de producción al deslindarse de su responsabilidad directa para con los trabajadores) y los partidos políticos, obtener beneficios electoreros al resolver coyunturalmente problemas que a ciencia cierta no deberían de darse si las relaciones socioeconómicas estuvieran claras.

Por último, los que salen perdiendo con estos mal aplicados procesos de “Terciarización” y “Tercerización” son los sectores vulnerables, compuestos en primer lugar por las y los trabajadores y en segundo lugar por las y los consumidores.

*Economista Independiente

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