Erick Aguirre
  •   Managua, Nicaragua  |
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Desde mediados del siglo XX, el tratamiento irreverente o contestatario de la Historia (o la mezcla arbitraria de esta con la realidad) ha sido característico en la obra de ciertos narradores e historiadores heterodoxos, a quienes se ha sumado en Nicaragua Rafael Casanova Fuertes con su hilarante y enriquecedora construcción histórico-cultural de Rivas titulada: Desde Rivas con humor (2010).
Con este conjunto de cuentos picarescos Casanova ha logrado el propósito de restaurar para las nuevas generaciones el derecho de acceso a un conocimiento más vívido de ese lado de la cotidianidad que, sin pretenderlo, se insertó en la tradición para ser parte de la historia cultural de Rivas.

No es que estos cuentos no digan lo que dicen o solamente lo sugieran, sino que dicen mucho por la forma en que se narran: sobrepasando la retórica historicista, frecuentemente ampulosa, de las efemérides provinciales, que como sabemos tiende a referir mucho, pero a decir poco.

Al contrario, estos cuentos tienden más bien a decir de otra manera lo que nunca ha dicho (o ha menospreciado) el segregacionismo referencial característico del historicismo tradicional.

Aquellos personajes que en la historia de la cultura oral de los rivenses permanecen mitificados y emblematizados gracias al afecto de la memoria colectiva, aunque no aparezcan en los discursos oficiales ni en los recordatorios solemnes de las efemérides, tienen su lugar en este libro.

Son la materia prima con la que Casanova ha recreado la vida cotidiana de más de un siglo en su departamento natal; y que históricamente ha constituido ese entorno mayor: “la Rivas que todos conocemos y no debemos olvidar”.

Pero no se crea que el libro lo protagonizan solamente personajes reales, humanos de carne y hueso que vivieron (y algunos aún viven) en esa geografía provincial del bello istmo rivense; sino también otro tipo de personajes de alguna manera míticos o colectivos como el barrio La Puebla, emblemático e inevitable para la historia de Rivas.

En el conjunto de estos cuentos, vistos en perspectiva, como un todo, La Puebla adquiere las trazas de un personaje protagónico. Un barrio cuya población estuvo originalmente compuesta por restos de comunidades indígenas diezmadas, así como por indios desarraigados de otras partes; pero también por mestizos, blancos pobres, mulatos y “toda la entremezcla proveniente del mundo colonial”.

A este barrio se debe, según afirma Casanova, el subtítulo del libro: “Las sagas de Charreal”, un personaje del mismo barrio con quien el autor estuvo vinculado desde los tiempos de las luchas políticas y sociales de los años setenta. 

“Entre conversaciones y tazas de café, y abordando diversos temas”, Charreal le narró a Casanova las más memorables “pasadas cómicas” de Rivas; y con ellas ha pretendido “hacer un aporte al conocimiento de la parte jocosa de la historia, y darle a los lectores no solo la oportunidad de reír, sino también de conocer, y viceversa”.

Pero es principalmente a su padre, Rafael Casanova Morales, a quien el autor debe la mayor parte de las anécdotas, precisiones históricas y recreaciones de la vida rivense; vividas y atestiguadas a lo largo de más de un siglo por varias generaciones, y que hoy conforman la sustancia y el corazón de este texto histórico-literario que nos regala Casanova con el humor rivense característico.

Es un esfuerzo histórico y picaresco: mezcla de recopilación histórica, rescate de leyenda popular, recreación literaria de mitos populares y sistematización de la “cotidianidad histórica”. 

A través de la jocosidad y el humor con que casi siempre están construidos los cuentos, mitos, leyendas, tradiciones y ritos de costumbres de lo que algunos llaman vulgo; Casanova intenta insertar, con cierta habilidad literaria, los referentes históricos, políticos y sociales ineludibles en el devenir del interesante proceso cultural que en sí mismo constituye la historia de Rivas.

Pocas veces se toma en cuenta la beligerancia con que algunos autores o instituciones deciden lo que es o no relevante o suficientemente digno de ser incorporado a la tradición. Pero eso no invalida, sino más bien parece inspirar la forma en que textos como el de Casanova formulan o intentan representar el pasado, cuya modelación debería proporcionarnos una mayor comprensión y una mejor perspectiva del presente.

* Escritor y periodista.

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