Jorge Isaac Bautista Lara
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George Ritzer escribió “La Mcdonaldización de la Sociedad”. Que es en esencia una obra de crítica y advertencia social. Donde relata cómo el sistema y proceso del McDonald’s ha ido ocupando en la cultura americana y global, un lugar central. Un proceso y modelo poderoso de hacer negocios, eficiente y de manera calculada; que organiza el pasar y hacer de un punto a otro con altas ganancias, menos  tiempo, maximizando resultados. Esto hizo del proceso algo predecible en sus resultados; donde el sentir y sufrir humano no interesan. Procesos racionales que niegan la misma razón y condición humana. Advierte; “Debo señalar que no siento ninguna particular animadversión contra McDonald’s… He denominado… McDonald’s…” porque “…suena mucho mejor que cualquiera de sus alternativas – Burger “Kingización”, “Starbuckización”…” Es el mismo proceso que se aplicó en el Holocausto, organizando las matanzas de manera más efectiva, algo que no podía haber sucedido en una sociedad pre-moderna. Un proceso racional de destrucción masiva de seres humanos. Da un ejemplo; “algunos experimentos iniciales mostraron que las balas eran ineficientes; los nazis eventualmente se decidieron por el gas como manera más eficiente de matar”. Y con ello se hizo del genocidio una rutina; una cadena. Colocando énfasis en tiempo, rapidez y logros de metas. Este proceso de Mcdonaldización se trasladó en aspectos que antes no se pensó de la vida social, y no siempre para bien. Esos otros aspectos incluyen ahora elementos negativos: 

1.- Quitarle las sillas a los trabajadores, para garantizar la dedicación total a la atención de clientes y generación máxima de lucro. Más y más ganancia. La palabra “suficiente”, no existe. Si se sientan pueden dejar de atender un cliente; un dinero y grado de avaricia.

2.- La droga (marihuana, cocaína, otros) han anidado en los jóvenes, eslabonando una cadena de distribución eficiente; siendo los Colegios Públicos de mayor número de alumnos los que más sufren esta peste, y donde más se portan armas cortopunzantes en Nicaragua. Posesionándose de lugares estratégicos en sus pabellones de clases. 

3.- Las matanzas con un cuchillo de Satoshi Uematsu (26 años), en un centro de discapacitados mentales en Japón (19 muertos y 25 heridos). Según carta que escribió, su intención era llegar a “matar 470 discapacitados por el bien de Japón”. Una línea de matanzas, bajo cualquier argumento, que se han ejecutado, y se seguirán realizando en: Francia, Alemania, España, Estados Unidos, Australia, Somalia, Siria, Irak, Afganistán, Pakistán, Palestina, Libia, Líbano, México, Colombia, Guatemala, El Salvador, Honduras, etc. Es decir, en los 5 continentes. Y en muchos de estos países con repetición.

4.- Se ha transformado en factor común y “normalizado” culturalmente, la pornografía que se edita en periódicos, redes, revistas, celulares, TV que llega con total seguridad a millones al instante. Mostrando el cuerpo de una dama en películas, anuncios y modas. Donde  hemos perdido el sentido de estética, moral y respeto a la dignidad de nuestras mujeres, de nuestras compañeras. Les metimos en el cajón de “cosas” de comercio; irrespetando su belleza, estima, inteligencia, dignidad y delicadeza de ser humano. Abandonándola en el sinónimo de sexo de uso. Y la lujuria ha pasado a ocupar un factor de centralidad de ganancia. Donde otros, aprovechando descaradamente luchas de derechos legítimos, venden a la juventud la homosexualización como acto de modernidad y cultura de avanzada. Y a cambio de ello reciben, en el caso de los líderes, jugosos salarios de países extranjeros.

5.- El irrespeto a hermanos, padres, abuelos, mayores, hijos, etc.; se entroniza. Transformando los hogares en centro de discordia. Socavando el sentido de unión, comunidad y servicio en la familia. Colocando y trabajando la semilla y veneno de una supuesta guerra histórica de Hombres vs. Mujer; una lucha por el supuesto “valor fundamental en una familia” a como es “quien manda a quien”.

6.- El impedido, viejo, enfermo, embarazada, débil, lento, analfabeta, pobre, sin trabajo, etc. Ha perdido la consideración y respeto a su calidad humana; y al igual que una pieza sin utilidad o de plazo vencido, se le descarta en masa. La sociedad le cierra espacios. Perdiéndose el sentido de prójimo.

7.- Hacer trabajar al máximo a los trabajadores. Buscando más ganancias y mínimo de salarios o utilidad política. Sin recortar gasto personal superfluo. Y ante cualquier crisis económica; aplicar despido y disminución de salario. Acolchonando lujos y gastos en familias trituradas por los sueldos. 

¿Qué futuro nos espera al pensar y actuar así? Dice Jesús Adrián Romero, en la canción “Si hubiera estado allí” (más de 18.6 millones de visitas) lo siguiente: “Pensándolo más bien; también yo estaba ahí, yo fui el que te escupió y tu costado hirió… fui el que coronó espinas y dolor… buen Señor”. Y aún lo seguimos haciendo.

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