Gustavo-Adolfo Vargas *
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Entre los años 50 y 60 se desarrolló el proceso de descolonización en la mayoría de los países recién independizados, surgieron líderes que lucharon contra el dominio extranjero, sin pensar en sus objetivos y políticas socioeconómicas posteriores. Algunos pensaron que con la independencia y el poder político, el bienestar económico sería automático.

A finales de los años 50, esos primeros líderes que aspiraban mejores condiciones para sus pueblos, se dieron cuenta que en el entorno económico internacional, faltaba algo más. Por lo que después de la posguerra se esforzaron creando nuevas instituciones económicas internacionales, acuerdos de política comercial realizados durante la guerra entre Estados Unidos y Reino Unido, concentrándose en la reconstrucción y desarrollo de la Europa devastada por la guerra.

Bretton Woods, el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF) y el Banco Mundial (BM), se crearon antes de la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y su principio de la igualdad soberana de los Estados, que establece un voto por país en los órganos del Foro Mundial.

En 1946, Estados Unidos y Reino Unido, propusieron ante el Consejo Económico y Social de la ONU (Ecosoc) crear una Organización Internacional de Comercio (OIC). El Comité Preparatorio redactó una Carta para el Organismo de Comercio, la que luego fue discutida. En 1948 esa Carta fue aprobada en una conferencia de la ONU en La Habana; a la espera de su ratificación, el Capítulo de Política Comercial se convirtió en el Acuerdo General sobre Aranceles Aduaneros y Comercio (GATT).

El Senado de Estados Unidos, como consecuencia del lobby empresarial, no estaba dispuesto a permitir que Washington se sometiera a la Carta de La Habana. Así, el GATT se mantuvo provisional durante 47 años, hasta el Tratado de Marrakech que instituyó la Organización Mundial de Comercio (OMC) en 1995.

Inicialmente en los años 50, el BIRF proporcionaba préstamos de reconstrucción y desarrollo al Sur global, actuando en interés de Estados Unidos su principal accionista, favoreciendo al sector privado.

El Banco Mundial creó la Asociación Internacional de Fomento (AIF), con el fin de conceder préstamos suaves (bajo interés y largos plazos de amortización), a países subdesarrollados, pero no funcionó. Pretendían otorgar préstamos para la creación de industrias o fomentar el desarrollo en países pobres, pero actuó en defensa de los intereses de las naciones desarrolladas.

Los “países donantes”, dominaban y utilizaban la AIF para influir en los préstamos que concedía.

Inicialmente la agencia recibía fondos de Estados Unidos y otros países desarrollados; y posteriormente se financió con fondos del reembolso de préstamos y ganancias que el Banco Mundial obtuvo con el crédito que concedía a tasas de mercado. Los países desarrollados controlaban la AIF y el BIRF, promoviendo los intereses de sus propias empresas.

En las rondas de negociaciones del GATT, los países desarrollados negociaron comercialmente entre sí el intercambio de concesiones, ignorando a los países en desarrollo y las solicitudes de reducción arancelaria para sus exportaciones. En cada una de las rondas agregaron disposiciones discriminatorias para el Tercer Mundo.

En la Ronda Uruguay (1986-1994), en el Tratado de Marrakech, los países en desarrollo asumieron compromisos en el comercio de mercancías, servicios y protección de la propiedad intelectual. Los países desarrollados asumirían una reforma del comercio de su subsidiada agricultura y otras áreas de interés para las exportaciones del Sur.

Posterior a la Conferencia de Bali de diciembre de 2013, Estados Unidos, Europa y la dirección de la OMC, han pretendido abandonar sus compromisos y avanzar en el acuerdo de facilitación comercial.

Diplomático, Jurista y Politólogo. 

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