Salomón Manzanarez Calero
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Cuando hipotéticamente, a Marlon o a Darwin se les pregunta por qué estudian Periodismo o Comunicación Social, alegan querer ser presentadores o porque lograron clasificar. Típico estudiante sin madurez para decidir lo que quiere. Escoge estudiar atraído por la publicidad y lo “bonito” que promueven los medios de comunicación o internet. 

Lejos de la realidad contextual y académica está conocer qué es el Periodismo y a quién se debe el redactor que funciona como mediador o intermediario indirecto con las autoridades gubernamentales. 

Hay jóvenes que decididamente se dedican a aprender las enseñanzas académicas en las universidades, a manejar teóricamente herramientas para ejercitarla en el trabajo. No como oficio, sino como una profesión, guiado de microprogramaciones programadas, puesto que es en las casas de estudios en donde se supone, se aprende a través de estrategias. Además que hay una inversión económica de la cual se pretende obtener réditos posteriores. 

La historia registra el inicio del periodismo en Roma, siendo el “Acta Diurna” comunicación oficial, dictada por Julio César, también hubo otros acontecimientos publicitados, incluso en la Edad Media en donde empíricamente aunque con poco ejercicio, había quienes escribían historias. Después siempre con esa curiosidad innovadora se publicaron las “gacetas”. Y ya no digamos cuando se inventa la tipografía de Gutenberg, se multiplicaron los diarios impresos y motivado por la creatividad de los intelectuales de la época, mejoró la redacción, edición y los mismos géneros periodísticos hasta la nota informativa para internet. 

Con la evolución filosófica, también hubo cambios en el uso de los equipos técnicos, que de cierta manera facilitaba la labor, el ejercicio de tomar apuntes iba quedando al lado cuando por ejemplo apareció la grabadora. Así hasta la necesidad de usar las conocidas 5w, aprendidas en la universidad. 

Aunque Gabriel García Márquez, haya dicho en la 52a. Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), en 1996 que el periodismo es el mejor oficio del mundo, a pesar de existir universidades que enseñaban periodismo, la realidad cambió. Esos trabajadores de la pluma ejercían la captación y tratamiento, escrito, oral, visual o gráfico, de la información en cualquiera de sus formas y variedades, como resalta el periodismo la Real Academia Española. Eran empíricos. 

Algunos poemas de Rubén Darío, publicados en Azul, (1816, Chile), fue como periodista. Hasta las autoridades presentaban así al poeta, término para intelectuales escritores y emisores de juicios y críticas en una realidad tangible y en constante revolución. El mismo García Márquez dice que Alberto Lleras Camargo, siempre fue periodista, dos veces presidente colombiano y no era ni bachiller. En la jerga nicaragüense, se le diría papafrita, puesto que sin ser intelectual, de pronto dice ser Periodista y hasta aceptado por otros “colegas” y políticos indoctos.

En Nicaragua en 1812 solamente existía la Universidad de León y es hasta finales del S. XX en que se imparte en Managua por primera vez el Periodismo, y que certifica la UNAN–León. Así la profesión es ser reconocida y mirarse con cierto recelo, porque estudiar implica invertir tiempo y dinero. Y a la larga genera ganancias por la diversificación de las áreas de trabajo, todo vinculado a las comunicaciones y las relaciones públicas. 

Pudieran existir hasta 15 universidades con diversas características. Pero qué pasa con esa profesión? pues se lucha contra reloj todos los días frente a las nuevas tecnologías que facilitan el trabajo, aunque se atenta contra los “derechos estudiantiles” pues están atados al whatsapp, sin mucha práctica, con ganas de obtener un súper salario y en realidad no saben si desempeña un oficio o una profesión.

*Periodista 

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