Erick Aguirre
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Pedro Xavier Solís es autor de varios poemarios, algunos de ellos agrupados en Poesía reunida (2012); también es autor de un volumen de narrativa (Palimpsestos, 1996), dos libros de crítica literaria (Vida de papel, 1999; El Movimiento de Vanguardia de Nicaragua, 2002) y una hasta ahora poco advertida y esclarecedora biografía intelectual de su abuelo Pablo Antonio Cuadra (Itinerario, 1996).

En 1994 incursionó en el ensayo con Emboscadas, libro que en buena medida se diferencia de su más reciente propuesta ensayística: Devenires (2016), un texto más orgánico en el que se despliega un único, amplio y ambicioso ensayo sobre asuntos históricamente vinculados al género.

Escrito desde una perspectiva teocéntrica, este libro pretende ser una explicación general, en trazos claros y agradablemente expuestos, de la historia del Universo y los seres humanos desde la Creación hasta la contemporaneidad.

Si bien tiene los rasgos y algunas de las mejores cualidades del ensayo, tal como lo inventó Montaigne, transformando y reinventando a su vez toda una tradición de búsqueda y transmisión del conocimiento; Devenires tiene también ciertas cualidades contradictorias.

Escrito con el ánimo explorador y experimental (casi libre en su variabilidad o inestabilidad reflexiva) del ensayo; finalmente parece dominado por su opuesto, es decir, por el talante unidireccional del tratadista que opone o subordina toda elucubración a una convicción central: la idea de Dios como origen y eterna permanencia; Dios como única, infinita e inextinguible verdad, ante la cual todo se subordina o debe subordinarse, especialmente los seres humanos.

Su reflexión parte de la idea de la Creación y el devenir, posterior o paralelo, de los seres humanos. Poco más adelante en la lectura uno se pregunta si Solís concibe o define la Creación como el origen del Universo o más bien como el origen de esa ínfima parte en la que nos ha tocado existir en este ínfimo planeta desde el Big Bang hasta nuestros tiempos. 

Solís parte de una idea de Hombre y Creación concebida desde una perspectiva en la que Dios (ser inmanente, fuera de todo tiempo y espacio) lo creó todo, quizás también a él mismo, y por derivación a los seres humanos; como un proceso eternamente aleatorio, sin devenir preciso o sin destino predeterminado; como una cadena incesante de milagros.

“La Creación -dice- es un acto sublime e imponderable de belleza”, y seguidamente asocia la belleza a la cualidad del acto de amar. Pero luego, según su devenir reflexivo o su seductor postulado, advendría la Historia, esa hija terrible de la razón.

Solís plantea que desde el siglo XV el centro de las reflexiones humanas rodeó la pregunta de cómo hacer funcionar un cuerpo social. “A partir de Maquiavelo el concepto de sociedad pasó a ocupar el lugar original de la Fe; la Eternidad se definió como Futuro; los referentes de la Religión se desplazaron hacia la Política”. El “pienso, luego existo” de Descartes fue “el aserto que reivindicó para la razón humana (su) autonomía respecto de la Razón Divina”.

Pagados de sí mismos, a partir de entonces (o bien, desde el Génesis) los seres humanos habrían arrebatado de las manos a Dios el control de su existencia, y, tentados por el mal, habrían asumido con arrogancia su autonomía (su libre albedrío) hasta el punto de creerse también dioses.

Desde una perspectiva no tanto especulativa sino preestablecida, afirmada en la fe en Dios como idea inmanente y justa imperante sobre todo lo existente, Solís revisa, desde su locación natural o desde la movediza e indefinible condición de latinoamericano, los devenires que configuran la historia humana desde la antigüedad, la edad media, el renacimiento, las revoluciones, el descubrimiento, conquista y colonización del “nuevo mundo”; el auge industrial capitalista, las guerras mundiales, la guerra fría y la caída del muro; hasta la globalización y la sociedad multimedia de hoy.

Jorge Eduardo Arellano, quien ha sistematizado el devenir del ensayo nicaragüense en un amplio período (Antología del ensayo nicaragüense, 2014), ha dicho que el principal mérito de este libro radica en la significación de sus reflexiones; dudando acerca de la existencia en nuestro entorno de un público capaz de compartir sus preocupaciones universales.

Con todo, es bueno que en tiempos en que el ensayo como género se ha hecho menos literario y más académico o científico, podamos contar en Nicaragua con propuestas intelectuales como la de Devenires, que, aunque silogístico y concluyente (y dirigido quizás a un público cautivo), dignamente se inscribe en la siempre borrosa complejidad que ha caracterizado al género hasta la contemporaneidad.

* Escritor y periodista

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