Eddy Zepeda
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En Agosto se conmemora el mes de las personas con discapacidad en Nicaragua. Entre un 10.5 a 12%. Un aproximado de 700,000 habitantes, según censo Cepal 2015. El prefijo dis implica alteración, desorden, desequilibrio, desajuste, que puede ser Física, Mental, Sensorial o Mixta, y más recientemente se menciona las de tipo COMPORTAMENTAL O CONDUCTUAL, producto del modelo cultural de crianza dentro de las familias, comunidades y grupos sociales afines, pero no precisamente de la esfera mental, con un componente genético fuerte. 

Niños, adolescentes, jóvenes, adultos, ancianos. Cada ciclo o etapa biológica definiendo sus características propias en lo relativo al pensamiento, conducta/comportamiento, tomando en cuenta aspectos como Educación, Salud, Cultura, creencias y actitudes, etc. Salud toma en cuenta Indicadores de Calidad como Normal, Deficiente, Anormal, estando claros que lo que no es Normal debe considerarse Anormal.

Según clasificaciones médicas, las discapacidades pueden ser de tipo congénita o adquirida y, según su causa: químicas, por radiaciones, térmicas, toxicas, por malnutrición, infecciosas (caso del zika/microcefalia-Guillain Barré), pudiendo afectar el desarrollo neuropsicológico o neuromuscular. Por tanto, las medidas de prevención y control deben ser mantenidas mientras no se controle la epidemia.

Retomando el tema de la discapacidad, hace apenas 3 o 4 décadas se utilizaban términos como minusválidos o alienados cuando se hacía referencia a personas con alguna limitación física, mental o cognitiva. Hoy se utilizan algunos como Personas con capacidades diferentes o Personas especiales. Es evidente que debe existir una limitación de algún órgano o sistema que vulnera el desempeño pleno de una persona en sociedad. Las barreras de la sociedad (familia/comunidad/instituciones) son las que impiden la reinserción y rehabilitación del individuo, convirtiéndose en la verdadera Minusvalía.

La promulgación de la Ley 202, Prevención, Rehabilitación e Integración de personas con discapacidad en Agosto de 1998 (18 años atrás) fue un aliciente esperanzador, considerando lo reglamentado en la misma. Sin embargo, su cumplimiento ha estado bastante limitado. Su revisión y ajuste permitió la aprobación de la nueva Ley 763 que contempla en su mayoría de incisos los beneficios a que tienen derecho las personas con algún tipo de discapacidad. Quizás falte mayor incidencia de las Organizaciones DE, que aglutinan a los verdaderos afectados. Las de tipo PARA (gestoras, facilitadoras, pero NO afectadas) muchas veces caen en la inercia de garantizar su Modus Vivendis, más que la búsqueda de Calidad de Vida de quienes tienen una limitación.

Debe reforzarse en los diferentes niveles La Prevención de las discapacidades como objetivo primordial. En la familia, la escuela, la comunidad, las instituciones y crear una cultura de Fomento para el Desarrollo humano armónico, en un ambiente saludable de tolerancia y coexistencia. Urge reactivar los programas de Rehabilitación central  y en los diferentes Silais; las unidades de rehabilitación física, motora, sensorial y cognitiva, así como las de tipo técnico-vocacional (Inatec) para aprender nuevas habilidades, posteriores a daños generados por accidentes, enfermedades o traumas que hayan limitado su funcionamiento normal. Noticias recientes mencionan el elevado porcentaje de muertes/discapacidades producto de accidentes de tránsito, donde la relación Alcohol-Drogas-discapacidad- muerte es muy evidente. Regular, controlar o eliminar la promoción desenfrenada de consumo de tales sustancias es una urgencia, aun teniendo que pasar por intereses de grupos económicos poderosos.

Los procesos crónicos o dispensarizados atendidos en las unidades de salud  del Minsa pueden ser una oportunidad para evitar nuevas discapacidades, siempre y cuando se les brinde atención validada por protocolos eficientes. Diabéticos, hipertensos, asmáticos, epilépticos, artríticos bien monitoreados no deberían pasar a engrosar la lista de personas con discapacidad.

Mención especial merecen las discapacidades de tipo cognitivo (mentales) producto del envejecimiento (Alzheimer), o por otro tipo de alteraciones (esquizofrenia, depresiones, bipolaridad, adicciones, etc.), que merecen programas especiales, Recursos humanos especializados y calificados, financieros, de infraestructura, etc.

El Ocio y Recreación es un componente de suprema importancia en lo referido a la Atención Psicosocial. Adaptar los ambientes para ser accesibles a todas las personas con cualquier discapacidad, desde los niños hasta los Adultos Mayores. Procurar como meta de mediano o largo plazo la participación de atletas paralímpicos en eventos de tipo internacional, como las Para Olimpiadas, que se realizan cada 4 años, a continuación de las Olimpiadas, que en Septiembre próximo inician con la participación de 176 países, en 23 disciplinas. Nuestra selección de baloncesto en sillas de ruedas ya ha obtenido puestos importantes en las competencias. Falta incentivar otras disciplinas.

No debe descuidarse el aspecto Académico o Científico del tema de Discapacidad, que obliga a continuar investigaciones serias sobre las causas y su prevención. Un buen porcentaje de tales discapacidades pueden ser evitables. La Consejería genética para parejas que decidan tener familia puede evitar nacimientos de niños con discapacidades congénitas.

Falta mucho por hacer. Empecemos o continuemos haciendo lo que debe hacerse, razonando como Humanos  y no como economistas.

Salud para todos. Médico 

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