Rafael Lucio Gil *
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Se ha repetido numerosas veces el lema: “La Educación es tarea de todos, con todos y para todos”. Las Cumbres Mundiales y documentos nacionales, como el Plan Nacional de Educación 2001-2015, el Foro Nacional de Educación (2004-2006) y la misma Ley General de Educación, lo han proclamado con toda claridad. 

Con el Plan Nacional de Educación 2001-2015, después de diez años de total censura a la participación independiente (1990-1999), se inauguró una nueva etapa participativa que auguraba nuevos aires a la educación; sin embargo, al no constituir este una política de Estado, sus objetivos y metas quedaron a merced del gusto y antojo de los ministros de turno, acabando en 2007 por borrar del mapa su gran legado orientador. El Foro Nacional de Educación, iniciado en 2004, abrió más ampliamente las compuertas de participación social e institucional, quedando sus propuestas, objetivos y estrategias totalmente obviadas tras las elecciones del 2006; únicamente se logró introducir con éxito la iniciativa de Ley General de Educación.

En esta última década, particularmente del 2007 al 2009, tres iniciativas del Mined, lideradas por el Ministro de Educación a cargo, inspiradas y apoyadas, no solo por la Administración Educativa, sino también por el amplio despliegue que tuvo la participación amplia de la sociedad civil. 

Fueron tres dinámicas sumamente ricas, que prometían una educación concertada con mirada de calidad: a) El proceso de la Consulta Popular del Currículum; b) La conformación y dinámica de 10 Comisiones Educativas Nacionales con amplia participación social; c) El proceso de consulta y elaboración de un Plan Decenal. Solo la primera dinámica logró desarrollarse; de la segunda, las propuestas fueron desoídas y obviadas; en el tercero, cuando ya la metodología había sido ampliamente debatida y los municipios se encontraban trabajando con gran motivación en dicho proceso, el Ministro recibió la orden superior de no continuarlo, sin explicación alguna. 

A partir de finales del 2009, con el cambio de administración en el mismo Gobierno, este florecer de propuestas sociales por la educación, fue completamente anulado y prohibido a todos los niveles del Mined.

A la par de esta dinámica frustrada, la historia de las últimas décadas, también ha dejado constancia de los esfuerzos que ha realizado un grupo de organismos de la sociedad civil interesados en la educación, al formular Agendas Abiertas concertadas, convocando a la sociedad entera y a la clase política a su debate y concertación. Desde las elecciones en los años 90, el Foro de Educación y Desarrollo Humano de la Iniciativa por Nicaragua, con apoyo especial del Instituto de Educación de la UCA, Ideuca, lideró esta saludable iniciativa. Ello posibilitó, incluso, que los partidos tuvieran la oportunidad de enriquecer sus planes de gobierno.

En la actualidad, el sentir de amplios sectores del país reclama participar en la educación y sus transformaciones. Organismos empresariales, docentes, padres y madres de familia, estudiantes, sindicatos, organizaciones, iglesias, movimientos sociales comprometidos con la educación, e instituciones universitarias, han expresado su interés por mejorar significativamente la calidad de la educación.

Este interés se ha profundizado, por cuanto centros e institutos de investigación y algunas universidades, han venido realizando investigaciones sobre la situación de la educación preescolar, básica y media. Sus resultados han proporcionado evidencias empíricas de la situación por la que atraviesa la educación, desprendiéndose recomendaciones de interés. 

Un ejemplo de investigación es el esfuerzo centroamericano llevado a cabo por las Universidades de la Compañía de Jesús en Centroamérica, en consorcio con la organización Fe y Alegría. En el Congreso de Educación de la UCA de San Salvador, cada país presentó recientemente sus resultados, y también lo hizo el Ideuca al exponer el Informe de Nicaragua en la Universidad Centroamericana (UCA).

Con base a estos y otros resultados de investigaciones, el Instituto de Educación de la UCA, Ideuca, Fe y Alegría y el Foro de Educación y Desarrollo Humano (que reúne a treinta organismos de sociedad civil), están emprendiendo la iniciativa de construir una Agenda Educativa Abierta, con aportes de distintos actores. Otros organismos se están sumando a esta iniciativa. Para conformar dicha Agenda, en primera instancia, ya se han realizado foros abiertos en diversos puntos del país (Managua, Matagalpa, Nueva Guinea, etc.), en los que se han recabado aportes de gran interés. A partir de ellos se elaborará la Propuesta de Agenda, con aquellos ejes de mayor consenso. Por último, la Agenda se presentará a partidos políticos, diversos actores sociales e institucionales y a la sociedad en general, apoyados en los medios de comunicación que quieran colaborar en este esfuerzo. 

Estamos seguros que solo una educación de calidad, producto de un contrato social amplio, podrá ser sostenible y apoyada en su proceso de transformación por toda la población. Si la sociedad entera, sin exclusión alguna, decide la educación que queremos, podremos augurar un futuro de desarrollo humano sostenible, en el que la educación de calidad sea factor de inclusión y superación de la pobreza y la desigualdad existentes, pasando de ser parte del problema, a ser la solución.

* Ideuca

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