Eddy Zepeda
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El uso-abuso del alcohol en sus diferentes variantes provoca daños desde el consumo de riesgo (social) hasta su dependencia con afecciones asociadas a más de 60 enfermedades. Refiérase a bebidas “lights” y hasta los rones de más concentración. En Europa es responsable de más de 195,000 muertes anuales y los costos a la Salud Pública en 187,000 millones de dólares. Un pequeño ejercicio de ecuaciones de primer grado, de sustitución de variables, podría darnos una idea de cuánto nos afecta a nosotros entre accidentes, enfermedades y violencia por causa de dicho flagelo.

Dos consideraciones deben tenerse en cuenta: patrón de consumo y cantidad consumida. Por ejemplo: consumir una cantidad moderada al día (una unidad) tiene efectos diferentes en la salud, así se consuman 7 unidades en un solo día, aunque el consumo semanal sea el mismo. Situación similar sucede con la actividad física sugerida: realizarla regularmente y no solo un día en la semana. 30 minutos día o cada 2 días son mejores que 150-180 minutos en un solo día.

La cantidad de consumo de alcohol podría ser positiva en algunos casos, pero  negativa en la mayoría de casos. Puede beneficiar el riesgo cardiovascular al incrementar el colesterol bueno, pero en la mayoría empeora enfermedades neurológicas, hepáticas, gástricas, cáncer, entre otras.

La intoxicación va a producir lesiones al que consume y a su entorno, de manera intencional o  no, complicando además el tratamiento de enfermedades agudas o crónicas. Igual daño será generado en la estructura social del bebedor, familiar, laboral y comunitaria. El riesgo de consecuencias adversas y discapacidad secundaria es parte de un contínuum.

Consumir hasta 20 copas representa multiplicar por 10 el riesgo de enfermedades del hígado, y por 7 algunas neurológicas, como la epilepsia. El riesgo de la dependencia (alcoholismo) existe cuando se consumen al día más de 5 copas en caso de los hombres, y más de 4 en mujeres, incluso una sola vez al mes. Según la Organización Mundial de la Salud, se considera consumo de riesgo en hombres más de 28 copas/semana o 4/día, o más de 6 en una ocasión. En mujeres, el riesgo es con menores cantidades.

La dependencia al alcohol varía en criterios, según la persona: la tolerancia, que puede aumentar el consumo sin notar los efectos; la abstinencia, que no solo es tener síntomas, sino consumir para evitarlos, cuando se consume para evitarlos, cuando se consume en cantidades mayores o por periodos prolongados, cuando hay deseos fallidos por disminuir el consumo, cuando se reducen o abandonan actividades sociales,  de trabajo o de diversión, cuando se continúa en su uso, a pesar de daños físicos, psicológicos, familiares y laborales.

Un abordaje médico del px alcohólico debe iniciarse desde la abstinencia. Desde consejería hasta la remisión al especialista en adicciones y el uso de farmacoterapia, incluyendo vinculación a su entorno afectivo e integración a grupos de ayuda mutua. Debe considerarse la transferencia al especialista cuando se considere consumos con niveles de riesgo, si ha habido intentos previos de tratamientos fallidos, o cuando se ha generado codependencias. Estadísticamente la evidencia sugiere que para lograr beneficios hay que hacer 8 intervenciones breves y 282 intervenciones sostenibles y duraderas para evitar una muerte al año por esta causa. Un problema social que  impacta no solo la salud familiar/nacional, sino también la economía. Baste ver las estadísticas de fin de semana o feriados, cuando las unidades de salud se saturan con heridos por accidentes, violencia y otras causas, cuando el alcohol/drogas están presentes. 1 día cama en una unidad de cuidados intensivos cuesta más de US$1,000 y los costos  en recursos humanos y materiales para atender la demanda generada por esas causas son incalculables. Bien para los centros privados, que ven como oportunidad de utilidades el problema, pero para el sistema público es un desgaste injustificado e injusto. Percepción selectiva. Irónicamente las ganancias que generan a los que producen, promueven y  venden esas sustancias, y hasta los impuestos que generan al fisco son tan considerables que sirven de “atenuantes” a los legisladores a la hora de dictar controles y regulaciones. Mientras produzcan ingresos, que sigan circulando, bajo el lema del libre mercado y los “derechos de las personas”…. ¿Males necesarios?

Algunos componentes básicos en las intervenciones breves sirven para comunicar empatía y generar autoeficacia; proporcionan retroalimentación, consejerías autorizadas, evalúan la disposición al cambio, permiten negociar metas, propósitos y estrategias, además de monitorear el proceso y hacer ajustes sobre la marcha. Enfatiza la responsabilidad del propio paciente sobre sí mismo. Cuando los resultados no son los esperados debe hacerse uso combinado de terapias farmacológicas y NO farmacológico, ejecutado mediante estrategias de grupos de ayuda mutua (GAM), aplicable en múltiples procesos sanitarios.  

La conciencia social es imprescindible. Invitemos a la participación e integración de toda la ciudadanía para erradicar los flagelos de las adicciones que disminuyen la calidad de vida y promovamos una sociedad sana. Las recientes estadísticas de muertes-discapacidades-alcohol-drogas lo demandan.

Medico

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