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El Día del Empresario, el sector empresarial de Nicaragua planteó una agenda nacional para garantizar un futuro estable con desarrollo y democracia.

La estrategia del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep), expuesta por su presidente José Adán Aguerri, se basa en premisas avaladas por experiencias exitosas en otros países: El desarrollo sostenido se consigue con el diálogo y el consenso, nunca con la intolerancia y la confrontación; y la democracia es tan importante como la erradicación de la pobreza, aunque para avanzar en esos dos ámbitos el país requiere respeto a las leyes, sana competencia y más inversión en educación y en generación de empleo.

El sector privado es un contrapeso importante y necesario para dotar a Nicaragua de una mayor institucionalidad, necesaria para un crecimiento económico y una armonía social que beneficia a un alto porcentaje de la población.

Compartimos el criterio de que el sector empresarial debe mantener el diálogo y buscar siempre el consenso en las decisiones claves para la nación, porque se trata de construir en vez de destruir.

En su discurso, Aguerri enfatizó “hemos puesto la institucionalidad, el desarrollo económico y el desarrollo social como prioridad en nuestra agenda gremial”.

El decálogo de principios que guiarán al Cosep en los próximos años lo encabeza el tema de la democracia, “esencial para el desarrollo social, político y económico” de la nación. La democracia es la estructura legal e institucional que garantizará el aprovechamiento equitativo en la sociedad, sin distingos ideológicos, de los buenos resultados en la economía. Cuanto más sólida sea esa estructura, más beneficios y más participación conseguirán los nicaragüenses.

Otro punto clave es el respeto y la garantía del derecho de propiedad privada de bienes muebles e inmuebles. Esta es la base de las reglas del juego que, además de ser claras, deberían asegurar “la igualdad de las empresas ante la ley y la libre y sana competencia”.

El nuevo aporte de los empresarios apunta hacia estrategias económicas de largo plazo, que trasciendan a los períodos presidenciales de cinco años y sean sostenidas por instituciones confiables. Por ende, un soporte importante sería la ley de Asociaciones Público-Privada (APP), cuya aprobación está prevista para este año.

La incorporación de la academia en la alianza público-privada, es esencial porque el país necesita más recursos humanos calificados y enfocados en sectores productivos claves. En el decálogo, el Cosep incluye la educación de una forma integral, al proponer una alianza que permita trabajar desde la primaria la formación de los futuros técnicos y profesionales.

La combinación de capital humano con calidad, empresas privadas eficientes e instituciones públicas que hagan respetar las leyes y faciliten los procesos productivos y de participación ciudadana, es una fórmula que haría de Nicaragua un país en mejoría constante.

El diálogo y el consenso, como promulga el Cosep, han abierto la posibilidad de que esta nación tenga cada día más riqueza y más democracia, reduciendo la pobreza al mismo tiempo. Falta mucho por hacer, es cierto, pero el empresariado va por una senda muy pragmática con resultados visibles, aunque avanzar depende de la estabilidad política del país. Deseamos, por eso, que las próximas elecciones generales de noviembre contribuyan a un entendimiento mejor entre las fuerzas políticas, sociales y económicas, porque, como dijo José Adán Aguerri, “no podemos permitir que se castigue la generación de empleos por las ambiciones de político alguno”.

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