Adolfo Miranda Sáenz
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Me sorprendió el titular de un periódico nacional el pasado miércoles 7 de septiembre: “Se desmorona Coalición Nacional antiorteguista”. Era un titular fúnebre y doloroso para quienes promovían y destacaban a tal grupo político como “la única auténtica oposición en Nicaragua”.

Los presentaban como los únicos honestos y capaces de derrotar a los sandinistas. Sin ellos las elecciones serían una farsa –nos decían- pues este grupo era el único respaldado por la mayoría de nicaragüenses. Sin ellos las elecciones serían “sin oposición”. Como no irían en la boleta, ¡no habría por quién votar! Teníamos que abstenernos, pues los otros son partidos “zancudos” –afirmaban- vendidos al Frente Sandinista. Pero, entonces,  ¿esa “poderosa fuerza” se desmoronó, así no más? Pues… ¡sí!

Ya se sabía que el líder del grupo, Eduardo Montealegre, renunció a continuar liderándolo retirándose de la política. Noticia extraña, pues recuerdo a otros políticos opositores de este y de otros países que no renunciaron a su causa aún siendo perseguidos o estando presos.

Montealegre lo hizo “por su salud, su familia y recomendación de sus abogados”. ¡Empezaban a desmoronarse! El miércoles pasado la noticia fue que Luis Callejas, el candidato que no llegó a serlo al perder los sellos del Partido Liberal Independiente (PLI) -que nunca fue de ellos-, Kitty Monterrey, Adán Bermúdez y otros, decidieron tramitar ante el Consejo Supremo Electoral su legalización como partido político -¿otro más?-. De esa manera su principal aliado, el Movimiento Renovador Sandinista (MRS), quedó fuera de la llamada “coalición” y formará casa aparte para crear, según ellos, un nuevo Frente Amplio.

Otros aliados como el Partido Acción Nacional (PAN) de Moisés Hassan, y el Movimiento Liberal Ramiro Sacasa, de Carlos Noguera, pidieron tiempo para tomar una decisión. Mientras Violeta Granera, compañera de fórmula de Callejas, el vocero del grupo Eliseo Núñez, y otros como José Pallais y Carlos Lagrand, también se fueron por no estar de acuerdo con seguir el camino de la legalización como partido político. Es decir, aunque debió costarles ponerlo, el titular es real: un desmoronamiento. Luego vinieron los dimes y diretes, acusaciones y recriminaciones, intentos de componendas, nuevos reacomodos, etc. Pero todo eso ahora es secundario.

El asunto es que se nos trató de vender a los nicaragüenses y al mundo, a los medios internacionales, al cuerpo diplomático, a congresistas estadounidenses, a la OEA, a la Unión Europea, etc., una falsedad. Hasta a los obispos quisieron llevarse en el saco. ¡Allá los que compraron eso! Los “únicos verdaderos opositores” no duraron ni siquiera el período electoral sin desmoronarse. Los que supuestamente iban a juntar al pueblo en protestas y reclamos contra el Gobierno no pudieron ni siquiera permanecer juntos ellos. ¿Y estos pretendían gobernarnos?

¿Estos eran “la única alternativa” al Frente Sandinista? ¡Por favor! ¡Qué bueno que no a todos engañaron! Si esa hubiese sido “la verdadera oposición” –¿será que todavía lo seguirán diciendo?- no existiría ya oposición en Nicaragua, pues estaría desmoronada.

La verdad es que nunca han sido la “única oposición”. Están compitiendo varios partidos en las elecciones generales de este año. Con mi respeto para todos, creo justo reconocer que entre la oposición el más fuerte es el Partido Liberal Constitucionalista (PLC). El único que ha derrotado al FSLN en dos elecciones presidenciales, varias elecciones regionales del Caribe y municipales, el que tiene la mejor organización nacional y un ejército de fiscales entrenados y fogueados.

Solamente perdió por la división cuando Montealegre se fue contra el PLC y Rizo, dividiendo el voto. Hubo otras traiciones, más divisiones y nuevas derrotas. ¡Pero este partido tiene la capacidad de levantarse!

Abogado, periodista y escritor.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus