Miguel Carranza Mena
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La rusofobia ya alcanzó a los atletas rusos con discapacidad al impedírsele su participación en los Juegos Paralímpicos 2016 efectuados en Río de Janeiro, Brasil, del 7 al 18 de septiembre de 2016, a pesar de que este linaje de deportistas fueron los primeros y segundos en el medallero de los Juegos Paralímpicos de Sochi 2014 y Londres (2012).

Este impedimento da suficientes argumentos para decir que Occidente mantiene una campaña de desacrédito contra Rusia, incluso ahora en el deporte donde sus tentáculos parecen manipularlo. La decisión de destituir a los deportistas rusos de los Juegos Paralímpicos de Río no solamente da un golpe al movimiento paraolímpico de Rusia sino a todo el movimiento internacional paraolímpico.

Los Juegos de Río han perdido su brillantez y su buena apariencia que podrían haberse mantenido con la participación del equipo ruso. Sus medallas también han perdido su valor ya que los deportistas rusos son más fuertes en el mundo si se analizan los resultados de los Juegos Paraolímpicos anteriores. No existe precedente de esta injusticia, los dirigentes del movimiento internacional paraolímpico simplemente querían eliminar a los rivales en la persona de los rusos.

La aspiración de EE.UU., y de una serie de países de Occidente al destituir por cualquier modo a la selección olímpica de la Federación de Rusia de la participación de los Juegos Olímpicos 2016, tiene un carácter de encargo político y no tiene nada en común con los principios y las normas del movimiento internacional olímpico.

La Agencia Mundial Antidopaje (WADA en inglés) en realidad se ha convertido en un instrumento de presión por parte de las autoridades EE.UU., y algunos estados  miembros de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) a los estados indeseables desde su punto de vista en los intereses del logro de sus objetivos políticos. La dirección de la WADA cumple simplemente funciones de un "gendarme" internacional y no tiene nada de común con los objetivos y las tareas de desarrollo del deporte.

La aplicación del castigo colectivo por las infracciones de unos deportistas es inadmisible y contradice las normas jurídicas.  A los atletas rusos les acusan sin fundamento de un dopaje sistemático, pero extrañamente acusan públicamente y no quieren concretar las sustancias encontradas en la sangre de los deportistas o la participación de personas cualesquiera en este escándalo.

Se puede decir que contra Rusia está de regreso la campaña de denigrar incluso en el deporte. Occidente no necesita motivos para introducir las sanciones o las prohibiciones. Últimamente ya no juegan en la democracia y dictan directamente la voluntad aun cuando aquella contradice a las normas de la decencia.

La decisión del Comité Olímpico Internacional COI sobre el permiso a la selección rusa de participar en los Juegos Olímpicos de Río de agosto pasado era aceptada en los intereses del mantenimiento y el desarrollo del deporte mundial. La destitución del equipo ruso de la participación en los Juegos podría ser el primer paso a la desorganización del movimiento olímpico.

Rusia se llevó en 2014, 80 medallas de las cuales 30 fueron de oro, muy por encima de EE.UU. que obtuvo en total 18, 2 de ellas doradas. En 2012 China Continental se adjudicó 231 medallas de las cuales 95 fueron doradas, Rusia en cambio obtuvo 102, 36 de ellas fueron oro.

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