Félix Navarrete
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Una amiga entrada en años, y a quien suelo visitar con cierta frecuencia por ser la madrina de mi boda y cuñada de mi esposa, siempre que la  saludo y le pregunto el clásico y tradicional  “¿cómo has estado?”, me responde de una manera  ingeniosa y contundente: “Pues digamos que bien para no entrar en detalles”. 

Obviamente, después del saludo y la risa que provoca su ocurrencia, se suelta con una retahíla de detalles con los que podrías fácilmente concluir si le ha ido bien o mal en los últimos días. 

Sin embargo, su  respuesta siempre me llamó la atención porque demuestra el infinito ingenio y la ironía perpetua  con que los nicaragüenses rompemos  los esquemas del saludo cotidiano para transmitir nuestro  verdadero estado de ánimo o situación económica y social. 

Generalmente, cuando nos saludamos estamos acostumbrados a una  respuesta universal positiva, negativa y esquiva: Bien, gracias a Dios. Mal.  Más o menos.  Ahí vamos. Pasándola. Como Dios quiere. Regular. Podría estar mejor. O Prosperados, bendecidos y en victoria, como dicen algunos cristianos para variar.  

Todas estas expresiones que decimos y escuchamos a diario son protocolarias, imprecisas y falsas. No reflejan del todo la  verdad porque están ceñidas a los convencionalismos sociales y a nuestros estados de ánimo.

Por el contrario, los nicaragüenses somos muy comunicativos en nuestros saludos y mensajes. Algunos somos espontáneos y francos para dejar entrever nuestro estado de ánimo y otros son  fríos y conservadores, que con costo responden a los saludos con monosílabos.

Pero también hay personas que saludan de acuerdo con sus principios religiosos y culturales. Por ejemplo, un hombre de fe  cristiana siempre debe  caminar con el rostro alegre, lleno de esperanza y optimismo, aunque su mundo interior se esté derrumbando. La doctrina lo obliga a mostrar fortaleza. Dios es su fuente de alegría y también de fuerza. 

En las horas bajas, allí donde la oscuridad es plena, el cristiano enciende la linterna de la esperanza y sale del túnel del desencanto. Mientras tanto, el hombre pragmático, agnóstico, no cree en nada, solo cree en lo que ve y en lo que siente, y esto lo hace infeliz y lo manifiesta en sus gestos y saludos. 

Por eso me gustan las respuestas ingeniosas que nos invitan a la intimidad con la persona que te saluda. Es cuando el saludo deja de ser una costumbre social para convertirse en el preludio de una amistad y en una relación que trasciende las cortesías y las normas de convivencia. 

De ahí que me gusta  la sinceridad de mi amiga al responder mi saludo; su rebeldía ante las expresiones comunes, su valentía en no ocultar su situación y su fino humor en dejar como respuesta un mar de especulaciones.

Y no es que mi amiga nunca esté bien. Tampoco es  que quiera  transmitir negatividad en su respuesta.  No. Lo que pasa es que posiblemente está hastiada del protocolo, de la mentira, de lo simple y común y con una ironía sutil, propia de esas personas que le han dado la vuelta a la vida, y que  saben transmitir sus verdaderos sentimientos con un humor que es  novedoso en estos días en que la tristeza invade rápidamente nuestros rostros. 

Yo siempre he sido parco y alérgico al responder saludos. Me gusta saludar pero cuando me saludan, respondo con un más o menos, regular, ahí vamos, pero nunca respondo  con un contundente: Bien, gracias a Dios, como debería hacerlo un cristiano. No sé por qué. Tal vez mi naturaleza melancólica me priva de ese pequeño privilegio de poder responder con contundencia: sí, estoy bien, gracias a Dios nada me falta, aunque por dentro me sienta impotente y el día parezca interminable. Tal vez para responder de manera optimista me hace falta convicción. 

Por eso, ahora, mientras ocurre el milagro del optimismo,  con un toque de humor y de ironía, cuando alguien me pregunta ¿cómo has estado?,  respondo exactamente como mi amiga: Pues digamos que bien para no entrar en detalles. Prefiero dejarle los detalles a su imaginación. 

Managua, 13 de septiembre de 2016. 
Email: felixnavarrete_23@yahoo.com

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