Carlos Andrés Pastrán Morales
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

¿A dónde crees que vuelan todos esos pensamientos perdidos de las noches, esos pensamientos de soledad, de promesas a uno mismo, de decepciones y llantos? Se van a donde uno decida, si se materializan o se pierden en la imaginación.

Son comunes esos días que parecen otro, días aburridos adomingolados, casualmente lluviosos, creados para la reflexión, en donde nos embarcamos para navegar en nuestra mente y enfrentar esos monstruos problemáticos que la vida tiene para nosotros. Son momentos sagrados en los cuales la soledad nos acompaña y nos abriga con la manta de nuestros propios pensamientos.

Somos personas comunes y corrientes, particulares, y eso recurre a que nos pasan situaciones de aflicción, como cualquier otro ser viviente y pensante en el planeta, sobre todo cuando estamos jóvenes. Y por ser igual que los demás, necesitamos unos tiempos a solas para pensar en nuestra vida.

Por más que estemos rodeados de personas, siempre vamos a estar solos. La vida es soledad, no por el hecho literalmente de que estamos sin compañía alguna, sino porque las opiniones, ideas, metas y logros que tenemos son nuestras, de nadie más. Solo nosotros podremos cumplir lo que nos proponemos, nuestro futuro depende de nosotros. A veces, por más gente que esté a nuestro lado, es cuando la sensación de soledad se siente más.

Los humanos somos complejos y nunca estamos conformes con lo que tenemos. Podemos tener una vida casi resuelta, pero no nos sentimos satisfechos. Podemos ser estudiantes, pero no siempre aprovechamos las oportunidades. Por tanto, nos gusta estar rodeados de interrogantes.

Una vida rígida resuelta no tiene sentido, en cambio, una vida llena de cosas por arreglar, cosas por aprender, errores que no volvemos a cometer, y así nos llenamos de conflictos, para recurrir de nuevo a los días solitarios, y pensar, simplemente pensar.

Así pasa el tiempo de rápido, volando, mientras nos ahogan nuestros pensamientos, donde solo somos nosotros los que podemos salir adelante y triunfar. Por supuesto que todo depende de la iniciativa de cada persona.

Creo que no debemos tenerle miedo al futuro, porque nosotros nos encargaremos de construirlos, y con buenas ideas, claras, con preparación, convicción, metas y motivación todo se puede.

Todo ese tiempo que gastamos en pasar acostados siendo jóvenes, pensando qué pasará con nosotros, momentos en donde no vemos salida, en donde vemos una ola que nos arrastrará por la vida pese a que vivimos una era de tecnología y comunicación.

En momentos así es cuando más debemos ser fuertes, cuando más hay que llenarnos de ideas, cuando más debemos aprovechar la soledad para reflexionar, planear y actuar, es cuando más llenos de vida deberíamos sentirnos porque sabemos qué haremos un cambio grande en nuestras vidas y en la de los demás.

La soledad es lo mejor que hay para erradicar los malos sentimientos y ser felices de nuevo, para meditar y enrumbar el vuelo.

Ejemplos hay miles, todos esos combatientes que celebramos hoy en día por la independencia del país en algún momento tuvieron que pasar por cosas horribles, en donde creyeron que iban a sucumbir ante la vida, pero lograron cumplir lo que querían.

Todas esas guerras nacionales, cómo los grupos se unieron y expulsaron a los norteamericanos invasores, para hacer más próspero nuestro país.

Nosotros mismos podemos ser un ejemplo para las próximas generaciones, solo tenemos que sobrepasar los inconvenientes, ser mejores, poner la frente en alto, pensar y actuar.

La soledad no es mala, nos ayuda a reflexionar en silencio, a hacer una retrospectiva interior, un examen de conciencia, ver las cosas con más claridad, juzgándonos, por ciertos momentos, para luego salir adelante con todos los seres queridos y vivir la vida, cayéndonos, levantándonos y pensando y retomando.

A propósito de esto, el gran pensador chino Lao Tsé decía: “aquellos que llegan a reconocer su propia esencia obtienen la tranquilidad completa. Esto significa que han alcanzado la morada común de todos los perfectos”. 

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus