Eddy Zepeda
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No hay salud física si antes no hay salud mental y espiritual. Lo contrario también es cierto. Como factor de riesgo severo para el estado de equilibrio bio-psico-social de la ciudadanía nacional y mundial se identifica el llamado STRESS (tensión, preocupación, nerviosismo, según lo conciba cada quien, según su nivel de instrucción o cultura). Sencillamente se puede entender como la alteración de cualquier estado normal, pudiendo repercutir de manera positiva (en pocas ocasiones, generadoras de compromiso y responsabilidad ante una demanda determinada de la vida diaria), siendo la mayoría de las veces de manera negativa (desencadenante de enfermedades o estados anímicos nocivos). Teorías recientes sobre el cáncer afirman que las células reaccionan desordenadamente ante agresiones de diferentes tipos (genéticos y medioambientales), provocando los llamados radicales libres que inciden en la presentación de tales enfermedades. Es decir, se estresan y rompen su equilibrio, anticipando su apoptosis, o muerte celular programada.

Al tensionarnos o estresarnos nos inmunodeprimidos, es decir, bajamos nuestros niveles de defensa ante enfermedades físicas o mentales. La vida moderna lleva implícita altas cargas de situaciones estresantes  negativas, que crean fenómenos de codependencia a las personas, a tal extremo que el concepto de éxito hoy día lleva implícito el de adicción, dependencia y hasta simbiotismo para lograr alcanzarlo. No sos número uno mientras no tengas determinada marca de tal o cual aparato, máquina  o equipo, o mientras no hayas cursado tus estudios en tal institución.

La generación milénica se encuentra en el dilema de  decidir entre las premisas de: Dime cuánto tienes y te diré cuánto vales] o la que decía [Dime cuánto sabes y te diré cuánto aportarás socialmente]. Tales contradicciones son producto de la globalización y el mercado, que refleja una relación directamente proporcional entre el conocimiento, dominio tecnológico e innovación y el proceso de deshumanización. A mayor de lo primero mayor de lo segundo. Inminente extinción de la especie superior. No en balde dicen los científicos que los únicos seres vivos que sobrevivirán a una hecatombe nuclear (conflicto sirio (EE.UU.-Rusia) o Corea del Norte-EE.UU.) serán las cucarachas.

Hablar de estresores cotidianos se refiere a lo que sucede en el día a día de cualquier ciudadano, y desequilibra su estado de salud integral. Desde amanecer pensando en la falta de trabajo, o los ingresos que no cubren las necesidades básicas, en la enfermedad del familiar que no puede comprar la medicación o la atención médica (aun con la gratuidad del sistema público, que es evitado por razones justificadas o no), en el pago de los servicios básicos que suben cada mes, aunque no se consuman en la misma proporción, en las cuotas a cancelar por cada deuda adquirida para poder sobrevivir, en la osadía que significa trasladarse al centro laboral, para los que tienen la dicha de tenerlo, o, ante la angustia producida por el diario acoso del jefe o la jefa para pasar un buen rato a costa del dilema de un sí o un no, teniendo en juego la plaza laboral.

Lo anterior no es un libreto de ciencia ficción o para un capítulo de un culebrón de televisión de cursilería, o de un ‘talk show’ que busca generar lágrimas a los espectadores. Es la vida diaria de miles de ciudadanas de los de a pie, de los barrios y comarcas que ven alteradas su salud física y mental ante factores de riesgos cotidianos que no permiten alcanzar el equilibrio sugerido en la definición de SALUD de la Organización Mundial de la Salud.

Para la generación milénica, es decir, los menores de 30 años, que nacieron con el celular y la tableta en sus manos, la versión es modificada, pero que al final del día termina siendo como una imagen en el espejo. El neuromarketing y la inteligencia emocional se los condimentan con mejores sabores. La hipertrofia a su autoestima les hace percibir un status quo del primer mundo que no les permite discriminar entre lo real y lo ficticio. Lo que importa es que consuman. Inminente amenaza de extinción hasta del idioma y las costumbres que puede hacer perder nuestra lengua y cultura en futuras generaciones.

Médico

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