José Márquez Ceas
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Los antiguos griegos definieron la filosofía como “amor a la sabiduría”. Posteriormente, con el devenir histórico surgieron numerosas y variadas definiciones y concepciones de la filosofía y de su campo de acción. Sin embargo, la variedad y riqueza de los puntos de vista expresados constituye, precisamente, una característica intrínseca y fundamental de esta materia y del quehacer filosófico. Los siguientes ejemplos sirven para ilustrar este punto de vista:

Para Aristóteles, la filosofía es la ciencia del ente en cuanto ente. Para René Descartes, es la ciencia que averigua los principios de todas las ciencias. Para Emmanuel Kant, autor de “Crítica de la Razón Pura”, la filosofía es conocimiento racional por medio de principios. Para Schopenhauer, la filosofía es la ciencia del principio de razón como fundamento de todos los demás saberes y como autorreflexión de la voluntad. Para Fichte, es la ciencia de la construcción y deducción de la realidad a partir del “Yo” puro como libertad.

Martín Heidegger (1889-1976) considera que filosofar es formular insistentemente la pregunta por el Ser. El hombre es el ser que se interroga acerca del Ser en general y de su ser particular. Para ser libre el hombre necesita ser consciente de su finitud, del fin de sus posibilidades, de “su-ser-para-la-muerte”. De esta manera, el hombre se conducirá en la vida de una forma auténtica y libre, y no diluida, impersonal e inauténtica.   

Por su parte, Wilhelm Dilthey (1833-1911), el pensador más importante del historicismo alemán, adoptó el enfoque conocido como “Filosofía de la Filosofía”, que no es más que la fundamentación crítica de la filosofía con base en sus rasgos esenciales.

José Ferrater Mora (1912-1991), filósofo, ensayista y escritor español, al referirse a la inagotable riqueza de los temas que se abordan dice que “La Filosofía no es nunca por principio una totalidad acabada, sino una totalidad posible”.

Para Nicola Abbagnano (1901-1990), uno de los principales representantes del existencialismo positivo, “filosofar significa para el hombre, afrontar con los ojos abiertos el propio destino y plantearse claramente los problemas que resultan de la justa relación consigo mismo, con los demás hombres y con el mundo”. 

En definitiva y sin menoscabar otras importantes áreas del conocimiento humano, estoy convencido de que tanto por satisfacer una necesidad intelectual como espiritual, el ser humano nunca dejará de considerar y profundizar en los temas fundamentales y perennes que aborda la filosofía.

MBA-Economista

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