Carlos Andrés Pastrán Morales
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Cada país tiene sus propias tradiciones y costumbres, nada raro, pues estas al final son las que, en parte, describen o definen a un país. Debido a las tradiciones que tiene un país, puede ser más reconocido por personas de otros lugares, y estas tradiciones siempre se verán como algo valioso, algo sagrado, incluso religioso.

Que no siempre se generan conflictos por las distintas opiniones de personas en contra de ciertos puntos que tienen estas celebraciones, pero a mi parecer, esos ciertos puntos deberían ser cambiados y que los demás los tomen en cuenta, ya que ciertas tradiciones no son humanistas, no aplican valores y son un desastre. Me refiero a tradición en aspecto general, desde las personas que asisten hasta las actividades que se hacen desde hace cientos de años.

Veo a las hípicas de los departamentos como algo bonito, excepto por el maltrato que se les da a los caballos por parte de los jinetes adinerados que quieren demostrar poder y autoridad. Veo este hecho como un nuevo concepto oculto de burguesía.

Típicos gordos con dinero sentados en los pobres caballos, que son entrenados meses antes solo para aprender un tipo de marcha absurdo que no significa nada, pero las personas se asombran y aplauden a semejante tortura. Típica definición de burgués que nos contaba Rubén Darío en sus cuentos, personas con alto poder económico que tratan de presumir la oportunidad que tienen asistiendo a estas tradiciones con caballos moribundos, borrachos, sin equilibrio, haciendo un gran esfuerzo para no caer, mientras al animal le tiemblan las patas y no salta y bota al hombre porque seguramente lo castigan, le pegan, lo mandan a matar o simplemente porque no aguanta el peso, qué se yo.

No trato de decir que esas personas no presuman sus caballos, sus prendas, su alcohol y su dinero, están en su derecho, cada quien es libre de hacer en su vida y con sus recursos lo que estime más conveniente y lo haga feliz, vivimos en un país donde cualquiera puede expresarse de la mejor manera que desee y eso debe prevalecer, pero lo que trato de decir es que deberían tomar las cosas con más consciencia para no dañar la salud de los caballos que ellos compran. 

Vi que después de un desfile, uno de los que entrenan los caballos trataba de hacerlo ingresar a uno de los tráiler en donde los transportan y como no hacía caso, le pegaba con un chilillo hasta hacerlo brincar de dolor. 

Acá surge una pregunta: ¿para qué comprar un caballo si lo vas a tratar mal, si te lo vas a llevar a desfiles en donde vas a tomar demasiado y recorrer grandes cantidades encima del animal? Si tanto tienen el dinero que quieren demostrar, ¿por qué no mejor demuestran ese poder con otras acciones, con donaciones, con ayuda a personas pobres? Solo es una idea. 

Cierto es que estas tradiciones llevan años en donde se practica lo mismo, santos, caminatas, música, guaro, gente bailando. Resulta que casi siempre son un desastre, demasiada basura, ladrones haciendo de las suyas, peleas de borrachos y los adinerados y sus caballos. Pero que lleven años no quiere decir que siempre tiene que ser de esta forma, si la gente lo quiere y lo ve así, puede hacer el cambio y el motivo de celebración será el mismo, tal vez más bonito, más ordenado, así sí darían ganas de salir a estas celebraciones, porque actualmente estas solo enojan a la gente.

A mí me da lástima ver el daño a los pobres animales, me da lástima ver a esos jinetes que creen que son lo mejor, da lástima porque sí hay personas que estas tradiciones  se lo toman en serio, y lo ocupan como momentos en donde deben mejorar, obviamente personas muy religiosas, que les debe doler ver como las celebraciones de sus santos terminan siendo un desorden total. 

Para mí, que se debe optar por un mejor pensamiento sobre estas cosas, para hacer más bonitas las hípicas o cualquier otro tipo de cultura, porque así embellecemos al país, aplicamos más valores, nos convertimos en mejores personas y así cada quien aporta ayuda a su manera, para dejar atrás la misma cosa de todos los años, hacer algo nuevo y mejor que se celebra con el mismo motivo y con la misma disposición.

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