Pedro David González Pérez
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Alonso Luna Sándigo nace en Granada, el 28 de octubre de 1934, padre de nueve hijos, Walter, Judith, Claudia, Xiomara, Alonso, Lizbeth, Yamileth, Marisol y Carolina, la menor, carente del cuido parental porque fue criado  por sus padrinos, la pobreza fue la que orilló al joven Alonso a abandonar  ese hogar  para venirse a la capital y buscar trabajo en general.

Luna aportó en la conducción y el camino de la vida de sus hijos y los valores que este tiene, trabajó en una aceitera y de pronto aparece en la Radio Mundial, en los controles. Alonso, como decía en el libro El sueño de un Radiodifusor, el Doctor Danilo Aguirre Solís, “con la seriedad y disciplina de un soldado que cuida su cuartel abría religiosamente la radio en la mañana y los controles eran como teclas de pianos en sus manos”,  por ser acucioso y prodigioso se destacó en ese oficio del monitoreo de noticias nacionales e internacionales, también incursionó en la parte periodística en la mejor época de la Mundial, por razones especiales tuvo vínculo en la actividad política, tanto en el Partido Conservador en su momento, como con el Frente Sandinista posteriormente, pero de manera indirecta. Dada la casualidad que cada madrugada que estaba haciendo controles para la Mundial, los comandos sandinistas llegaban a tomarse la radio y coincidentemente lo agarraban a él.

Él era casi vecino del somocista Gonzalo Lacayo, en la colonia Centroamérica y Lacayo cada vez que llegaban los guerrilleros a tomarse la estación para publicar sus comunicados, llegaba a buscarlo a los estudios y lo llevaba a pasear -como una especie de halago- con el único propósito de buscar la información  sobre su  participación en el FSLN, Luna Sándigo siempre negó que era parte de esa toma o que era correo; hubo vínculos sí con los comandantes Daniel Ortega y con Bayardo Arce en el campo periodístico.

Su única participación cercana al triunfo de la revolución fue en la insurrección final en las actividades de apoyo, construyendo barricadas en el barrio San Judas donde actualmente vive.

Luna Sándigo aprovecha la época de oro de la Mundial, no solo tuvo en los controles, también se destacó en el ejercicio del periodismo,  tenía pues un programa de vínculo con la población específicamente en el monitoreo del costo de la canasta básica, y a pesar de no contar con los recursos tecnológicos que existen como las computadoras e internet actualmente, estaba al tanto del acontecer internacional, para hacer referencia a los tomadores de decisiones, por su destacada labor, por la perseverancia, honradez y la eficiencia, recibió reconocimiento como controlista en Panamá y Puerto Rico, -Nadie es profeta en su propia tierra- y, de diferentes generaciones de periodistas le han hecho ese reconocimiento.

En lo particular compartí con él en el ámbito laboral en la Radio Mundial desde los años 70 hasta en los 80,  nos cubre una amistad sin fisura, nuestra amistad floreció, a ese hombre el Patriarca de los Luna Doña, quisiera verme al espejo y verlo a él porque como dijo George Herbert “el mejor espejo es un viejo amigo”. Y por eso Alonso Luna Sándigo, quien sin ser mi padre biológico es mi padre, a alguien a quien también le debo mi respeto y mi cariño. Escribo esto como un justo y reconocimiento a un hombre de radio que merece ser recordado en vida y como un recordatorio a las distintas asociaciones de periodistas para que se acuerden de Alonso Luna Sándigo, el pianista de los controles de la radiodifusión nacional.

* Director de Relaciones Internacionales de la Asociación de Periodistas de Nicaragua (APN).

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