Migdonio Blandón B.
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La Iglesia católica ha denominado de manera especial a octubre como el mes de las misiones, las que de hecho, como lo recalcó San Juan Pablo II diciendo que todos los cristianos en general, si de veras lo somos, para la extensión de la doctrina cristiana, asidos de la fe que recibimos debemos llevar a donde vayamos el Santo Evangelio, que es en sí, el mensaje de salvación que Jesucristo, nuestro Señor y Salvador, antes de su gloriosa ascensión encomendó a sus discípulos.

Cuándo nuestro Dios Trino y uno, omnipotente, creador  del Universo entero y de todo lo que existe, por su bondad infinita, dispuso crear al género humano, con el privilegio exclusivo de su semejanza, dándole inteligencia, libertad y voluntad, para que en el determinado tiempo de la existencia, que Él a cada una de sus criaturas con la vida, también  da, con su propio criterio incluido el conocimiento de sus mandatos por sus santos profetas, para así labrarse  su propio  destino.

Por su inmenso amor y su bondad infinita, puede decirse que  sus creaturas predilectas, si desde el principio de la creación de generación en generación los  humanos viviesen como ha querido que vivamos hasta el término de la vida terrena, el alma de quien ha  seguido así su doctrina de amor, en su divina compañía debiese disfrutar de su Reino por la eternidad; pero  desafortunadamente, desde los confines del mundo ignorándole, se ha venido persistiendo en la maldad.

Por distintos medios y de diferentes maneras, siempre en la intención de que todas sus  privilegiadas criaturas, sigan la actitud vital que Él ha querido para todos ya que siendo fieles súbditos suyos, durante  su vida reconociéndoles como sus hijos a su término ser partícipes de su Reino por la eternidad; pero también la ingratitud y el desconocimiento, han perdurado por el egocentrismo, haciéndose mal uso de su grandioso legado, caminando por la vida por torcidos vericuetos. 

Por tales razones y sobre todo por su amor infinito y consciente de fragilidad humana de sus criaturas predilectas y queriendo que si es posible que ninguno de sus hijos se pierda, de Dios Trino y uno la segunda persona del misterio trinitario, por su amor y misericordia infinitas, naciendo del vientre inmaculado de María Santísima por obra y gracia del Espíritu Santo, para que el Divino Jesús,  como Dios y hombre, se  ofreció como holocausto para salvarnos.

Así cumpliendo con el mandato eclesial, la mayoría de las parroquias en este mes de octubre hace envío de grupos voluntarios de su feligresía, que circulan por las calles de su parroquia como misioneros visitando las casas e incluso tocando las puertas y llevando la buena nueva de la doctrina cristiana que es síntesis de paz y amor aquí hasta en el más allá; y así con la bendición del SEÑOR, se va consolidando la extensión de su reino que también  va ganándoselo  uno  mismo.

migdonioblandon@msn.com

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