Eddy Zepeda
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La sociedad actual se debate entre la fuerza de la razón, el conocimiento y lo que es justo. Siempre gana lo que es propuesto por el mercado, por el consumo, por los grupos de poder que poseen las riquezas y la fuerza. Queda casi siempre atrás la premisa del bien sobre el mal, de lo justo sobre lo injusto.

Las academias de la lengua deben revisar los conceptos de las cosas de manera más frecuente, para mejorar el entendimiento entre las generaciones emergentes. Más o menos cada 15 a 20 años.

Honestidad, verdad, principios, ética, justicia social, por mencionar nada más algunos conceptos importantes en el comportamiento humano, tienen significación diferente y hasta antagónica entre la generación de los 80 o 90 del siglo pasado y las sucesivas.

Éxito, parámetro muy mencionado por los gurúes del mercado consumista, quizás signifique todo lo contrario para los conceptos mencionados en párrafo anterior, si se habla de diferentes grupos de población, país o sociedad.

Sexo, violencia, drogas y hurtos podrían ser los sinónimos vigentes para los indicadores enunciados en el tercer párrafo.

Para muestra un botón: quienes ayer hacían del canto testimonial un aliciente para el compromiso social en nuestro país, hoy inducen a la juventud al consumos de sustancias alienantes (licores), que les alejan de la realidad y los empujan a comportamientos lesivos para su propia existencia.

Ayer propusieron combatir a quienes provocaban dolor y muerte. Hoy los santifican y oran porque vivan 100 años más. Transformación camaleónica motivada por el mercado. Por el consumo. Metamorfosis.

Sodoma y Gomorra cobran vigencia hoy día, tanto así como la Torre de Babel. Nadie se entiende, aun hablando el propio idioma.

¿Hasta dónde llegaremos?

Hace falta priorizar la educación y cultura de las generaciones emergentes. Borrar todo lo  viejo para que nazca y sobreviva lo nuevo.

Quizás así sea posible garantizar la sobrevivencia del planeta y de la especie humana.

El cambio climático amenaza con inundarnos y desaparecer tierras y especies. El cambio humano, entiéndase el mercado y el consumo, amenaza con deshumanizarnos y volvernos a las épocas cavernarias. Antropofagia. Canibalismo.

Hagamos prevención. La propuesta de trabajar con las nuevas generaciones es la posible solución. El desarrollo de la estrategia de la enseñanza de la ciencia basada en la indagación (ECBI), aplicable en cualquier país, sobre todo en los de economía difícil como el nuestro. Preguntarse el porqué de los fenómenos sociales, económicos, medioambientales y demás permitiría incentivar la innovación que propongan los nuevos actores de la sociedad del conocimiento.

Lograr entender por qué un grupo de ciudadanos que han vivido los dolores de la guerra durante más de 50 años se resisten al fin de la misma, manipulados por quienes obtienen utilidades obscenas del negocio armamentista, y a quienes les conviene e interesa que continúe dicho flagelo. Caso Colombia con su reciente plebiscito donde ganó el NO.

El Nobel de Literatura de 1904, H. Kienkewich, publicó ‘Quo Vadis’. ¿Adonde vas? Vale la pena preguntarnos: Especie humana… ¿Quo Vadis?

Las cifras económicas de reducción de la pobreza deben ir sustentadas por un incremento del conocimiento, del raciocinio, de la ciencia y tecnología para el bien común, donde el valor agregado más importante debe ser la paz y la coexistencia pacífica.

Un pueblo educado y culto (términos relativos) puede llegar a ser libre y soberano.

Es la única forma sostenible de hacerlo.

Según los estudiosos de temas socioeconómicos, el 50% de la clase media (que gana US$50 a diario) corre el riesgo de regresar a la pobreza en tan solo 1 año de no garantizarse fuentes de empleo seguro y sostenibilidad en los indicadores de educación/cultura/seguridad. Persistiendo la guerra, el retroceso sería más acelerado.

Inmenso reto para todas.

Igual que la ausencia de la enfermedad no significa salud, la ausencia de guerra no significa paz.

 

*Médico

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus