Esteban Solís R.
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El cainismo de los sectores más poderosos de Brasil que han cerrado filas para destruir al Partido de los Trabajadores (PT) y aniquilar de una vez por todas a su carismático líder y dos veces presidente de la nación sudamericana Luiz Inacio "Lula" da Silva, no tiene precedentes en su reciente historia. La vigorosa maquinaria de destrucción la integran entre otros, jueces, fiscales, policías, legisladores, muchos de estos camuflados con ropaje religioso, y ricos empresarios así como dueños de influyentes medios de comunicación ramificados por todo el país que se divierten "acribillando" a su antojo al exgobernante. A Lula le han dicho de todo: desde ser el jefe de la trama corrupta y criminal en Petrobras  hasta el "comandante  máximo" de un grupo mafioso responsable del desvío de fondos de la empresa, una compañía líder en América Latina por varios años en la venta de crudo superando por mucho a otras entidades reconocidas internacionalmente como la mexicana Pemex y Pdvsa (Venezuela). Sin embargo, a la fecha, nadie de los que acusan al exdirigente sindical ha presentado pruebas aunque llueven quienes se han prestado a iniciar "investigaciones" para meter a la cárcel al exgobernante.

Es verdad que el PT ha sufrido una de sus más amargas derrotas como fuerza política en las recientes elecciones municipales evidenciando el desgaste de 13 años en el poder, pero también enfrentado a esa maquinaria de destrucción de la derecha oligarca que arrasó con el mandato de la heredera de Lula, la ahora expresidenta Dilma Rousseff, utilizando diversos instrumentos del Estado, en este caso, el más relevante de todos fue el Legislativo, muchos de cuyos diputados y senadores que apoyaron la destitución de la exmandataria, están señalados  y en muchos casos, acusados de cometer diversos delitos de corrupción. La consigna es protegerse entre ellos. La justificación para apartar del poder  a Rousseff fue porque violentó procedimientos fiscales para maquillar cifras del presupuesto de la nación. Nada que ver con las "perlas" que ocupan curules en el parlamento brasileño, considerados verdaderos "halcones" de la política del gigante sudamericano.

Hace varios meses en esta sección de Opinión de END escribí que la puesta en marcha de un golpe de Estado contra la Presidenta Rousseff era el primer paso para llegar hasta Lula, tratar de destruir al PT e impedir que el expresidente se postulara una vez más a la primera magistratura.

Estaba claro, apuntaban a Dilma, pero los cañones estaban desviados buscando el blanco de la persona que durante sus dos mandatos impulsó exitosos programas sociales. Entre 2003 y 2010 el Gobierno de Lula creó 15 millones de empleos, destinó 32 mil millones de dólares en educación que antes de que llegara el PT al poder esa suma era de apenas 13 mil millones. Los programas sociales sacaron de la pobreza a 28 millones de personas y redujo drásticamente los niveles de desnutrición. Lula no está acabado, tampoco ha sido derrotado, es más, hace poco dijo que si le demostraban un solo acto de corrupción con sus propios pies iría a la cárcel.

Recordemos que meses atrás esta misma derecha golpista sin mayores pruebas, pero con un sesgo mediático sensacionalista lo exhibió ante las cámaras de Televisión a bordo de una patrulla policial para que fuera a rendir declaración sobre uno de los tantos casos que le han inventado al popular dirigente político.

Lula tiene el apoyo solidario de casi todos los gobernantes latinoamericanos, líderes y personalidades  políticas, pero también cuenta con un respaldo importante, el del pueblo brasileño. Diferentes encuestas indican que el exgobernante tiene un primer lugar en las preferencias de los votantes, aun cuando los comicios están previstos a desarrollarse en octubre de 2018. Lula encabeza los sondeos muy por encima de candidatos simulados como Marina Silva y Aecio Neves, figuras políticas reconocidas de los brasileños. Y es que el principal capital de Lula no es dinero, propiedades o cuentas bancarias, es su imagen, su honorabilidad y respetabilidad, lo que le permitirá retornar al Palacio de Planalto.

* Periodista.
estesor59@yahoo.com

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus