Eddy Zepeda
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Plagiando y parafraseando al más grande de nuestros pensadores e intelectuales, Rubén Darío, surge la interrogante, envuelta en preocupación y tristeza: ¿qué y cuánto de lo bueno se le está ofreciendo a nuestro relevo generacional?, ¿a niños, adolescentes y jóvenes, que representan la mayoría de la población?.

Es ya natural encontrar en las noticias los índices de embarazos en adolescentes y jóvenes, los problemas de adicción al tabaco, alcohol y otras drogas, las situaciones de violencia cuyos principales protagonistas son menores de 30 años, los accidentes de tránsito con víctimas mortales o lesionados que quedarán con algún tipo de discapacidad, entre otras situaciones lamentables, y el denominador común: jóvenes como principales protagonistas.  

Dichas consecuencias mencionadas en el párrafo anterior tienen entre sus causas principales algunas que pueden ser evitadas o controladas, otras quizás no tanto, como el hecho de ser el país más pobre de la América Continental (Haití nos supera en eso). Pero, ¿hasta cuándo seguiremos manteniendo la misma justificación?

En salud, asumimos que algunas enfermedades tienen causas o factores modificables y no modificables. Edad y raza, pueden identificarse entre los segundos. Nivel educativo/cultural, nutrición, acceso a salud, costumbres y hábitos, entre los primeros. Depende de la voluntad individual, colectiva e institucional (estatal, privada) para asumir responsabilidades y tener o no buena salud y Calidad de Vida. Contamos de partida con Recursos que son propiedad de toda la población (pública o estatal), que deberían ser racionalizados y distribuidos siempre de manera transparente y equitativa. 

Pero, retomando el título de la reflexión, qué se ofrece a la generación emergente para aprovechar todas las oportunidades que se le pueden dar? Acceso a Educación de calidad, a salud, a ocio y recreación, entre otros derechos humanos. Simultáneamente, producto de la contaminación sistémica del Mercado,  también se le oferta acceso facilitado a conductas incompatibles con su desarrollo integral: tabaco, cervezas y licores, sexo irresponsable, drogas, etc. Se les vende la idea que las metas exitosas en la vida pueden alcanzarse sin mayor esfuerzo, tal es el caso de la promoción de algunos deportes que los pueden volver solventes económicamente en cuestión de poco tiempo, sin tener que esforzarse tanto. Ser boxeador o beisbolista, por ejemplo. Fomento del empirismo para evitar sobreesfuerzos y a comer pollo, vestir bien y vivir con lujos. 

Más lamentable aun en el caso de las jóvenes, a quienes se les oferta el mundo del espectáculo, farándula, disfrazado de Moda, y cuyo desenlace es casi siempre el de damas de compañía o para el rato, por usar términos respetuosos a los lectores. Baste ver las imágenes de candidatas a miss cualquier cosa, donde lo que muestran son atributos físicos como promoción al mejor postor. ¿Eso es nada mas lo que podemos ofrecer a nuestras generaciones emergentes? ¿y sus neuronas, que se colapsen por no usarlas en algo creativo y productivo socialmente?. 

Las causas y responsabilidades principales en este desequilibrio social se encuentran en diferentes niveles: las familias, al lanzarlos al vacío sin paracaídas justificado por las necesidades económicas (en el caso de familias pobres, pues en las pudientes se hace por vicio o patología), el Estado: por no regular y más bien permitir el abuso con nuestros adolescentes y jóvenes (que caen por señuelos atractivos que les crea ilusionismos de parte del marketing irresponsable)  y por el aporte al fisco de dichas actividades (los casinos reportan US$6 millones al año en impuestos ). Del Sector privado, por fomentar estas irresponsabilidades basado en el pretexto de la libertad de acción y pensamiento (¿derechos humanos?). Increíble. Injustificable. ¿Hasta cuándo?.

Encontrándonos a pocos días de elecciones de autoridades supremas y a meses de las municipales, urge un Plan de Saneamiento Básico similar al que se hace contra los vectores de enfermedades epidémicas, pero orientado a sanear de los patógenos humanos que desvirtúan el manejo de la cosa pública, y también de la privada.

Juventud divino tesoro: ojalá así sea.

Salud para todos.


Médico.

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