Adolfo Miranda Sáenz
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Barack Obama dejará pronto la presidencia de EE.UU. y si hubiese un Salón de la Fama para los mejores estadistas de la historia, sin duda ingresaría allí. Además de ser el primer presidente negro de EE.UU., lo que ya es meritorio, hizo un excelente gobierno con grandes logros (a pesar del contrapeso que los republicanos le hicieron en el Congreso) entre los cuales destacaré solo algunos por razones de espacio.

Al terminar el Gobierno de Bush los republicanos dejaron a EE.UU. en crisis, con una enorme recesión. Obama disminuyó el desempleo de 10 a 5%, recuperando 8.7 millones de empleos. Las ventas de automóviles estadounidenses están en auge de nuevo. Obama es el presidente que más ha mejorado el mercado de valores en la historia moderna. El precio de la gasolina bajó a la mitad. Firmó la Ley de Estímulo Económico por 787.000 millones de dólares para remediar efectos de la recesión mediante inversiones en salud, educación, infraestructura y energía. Su plan de rescate financiero incluyó exenciones tributarias, estímulos fiscales y asistencia directa a las personas.

Su Programa de Reforma del Sistema de Salud (Obamacare) creó un seguro para los que no tenían posibilidad de tener un seguro privado, reduciendo los gastos y mejorando la calidad de la salud pública. 20 millones de estadounidenses que no tenían seguro médico pudieron obtenerlo y por primera vez el 90% de estadounidenses tienen un seguro de salud. Puso fin al papel de los bancos privados en el crédito a los préstamos estudiantiles federales, asumiéndolos directamente el Gobierno con un ahorro de 68 millones de dólares para los contribuyentes, aumentando las becas al doble. Facilitó la calificación para acceder a préstamos estudiantiles e invirtió miles de millones de dólares en escuelas pobres, de minorías y en colegios de la comunidad.

Su política exterior se caracterizó por un serio compromiso con la paz mundial, tratando de mejorar las relaciones de EE.UU. en todo el mundo, impulsar diálogos y negociaciones y utilizar el mínimo de acciones militares. Se opuso a los planes del primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, de construir viviendas para judíos demoliendo casas de palestinos en los barrios árabes de Jerusalén. Firmó con el presidente ruso Dimitri Medvedev un convenio para reducir el número de armas nucleares de largo alcance a menos de un tercio. Redujo al mínimo las tropas en Irak. Restableció las relaciones con Cuba luego de un diálogo con la mediación del papa Francisco. Logró un acuerdo histórico con Irán involucrando a las mayores potencias, garantizando que Irán no tendrá armas atómicas y fortaleciendo la paz. Encontró a Osama Bin Laden y terminó con él. Combate con energía al Estado Islámico en Siria e Irak y lucha eficientemente contra el terrorismo.

Si hubiese un Salón de la Fama para los mejores y más grandes estadistas de la historia desde la Segunda Guerra Mundial, estarían allí los presidentes de EE.UU. Franklin D. Roosevelt, John F. Kennedy, Bill Clinton y Barack Obama, acompañados -entre otros-  por Nelson Mandela, de Sudáfrica; Winston Churchill, del Reino Unido; Charles De Gaulle y François  Mitterrand, de Francia; Konrad Adenauer, Willy Brandt y Angela Merkel, de Alemania; el Rey Juan Carlos y Adolfo Suárez, de España; y Mijaíl Gorbachov, de Rusia, quien puso fin al comunismo en la ex Unión Soviética y sus satélites en Europa, y firmó el final de la Guerra Fría con Ronald Reagan, a quien no incluyo porque realmente él tenía pocas luces,  pero sí buenos asesores como Milton Friedman, George Shultz, Caspar Weinberger, Robert McFarlane y David Gergen, quienes tienen los méritos que se le atribuyen a  Reagan.  

¡Bienvenido al “Salón de la Fama de la Historia”, Señor Presidente Barack Obama!

* Abogado, periodista y escritor.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

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