Adolfo Miranda Sáenz
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

El diálogo que se ha acordado entre el secretario general de la OEA y el Gobierno de Nicaragua es un anuncio de esperanza y de paz. El camino más civilizado y el mecanismo que siempre debe privilegiarse sobre cualquier otro para resolver las diferencias o conflictos en todos los campos, es el diálogo. Con mayor razón en el campo político, donde está siempre en juego -de una u otra forma- la consolidación de la paz. Y todavía con mucha mayor razón en Nicaragua, que ya fue desgarrada por dos guerras que nos dejaron 65 mil muertos y 150 mil heridos y mutilados, además de un país terriblemente empobrecido.

Por eso lamento -y me duelen profundamente- los esfuerzos de algunos sectores políticos que en vez de favorecer la solución de los problemas por la vía pacífica y civilizada, ponen objeciones, hacen descalificaciones y tratan de complicar las cosas para que no haya diálogo ni soluciones pacíficas. De antemano cuelgan etiquetas a todo intento de arreglar las cosas, o de mejorarlas, si ellos no están presentes. Se arrogan ser los únicos honestos, los únicos capaces, la única oposición, los únicos que representan al pueblo.

Si ellos no participan, las elecciones no son legítimas. Si ellos no lo bendicen, todo diálogo es un pacto malévolo. Si no se hace lo que ellos dicen, nada tiene utilidad, valor ni legitimidad. Cuando el secretario general de la OEA tuiteó que: “Unas elecciones transparentes y competitivas se garantizan respetando los derechos de los ciudadanos” (mientras ellos reclamaban haber sido despojados de sus derechos al perder los sellos del PLI) aplaudieron a Luis Almagro. Cuando el secretario general anunció que el Gobierno de Nicaragua aceptó dialogar sobre su informe respecto a los procesos electorales de nuestro país, lo celebraron diciendo que “le doblaron el brazo al gobierno” para agregar que fue “gracias a sus gestiones” y ahora preparan una delegación para ir donde el secretario general... ¿a qué? ¿A influirlo, aconsejarlo, presionarlo…?

¡Quién sabe!

Pero no faltaron las precondiciones que con “su autoridad” exigían para bendecir el diálogo: 1) Que se diera a conocer primero el informe públicamente (con un total desconocimiento de las reglas del caso y la diplomacia). 2) Que se suspendieran las elecciones (con total menosprecio de los otros partidos… ¡claro! Porque solo ellos son la oposición). 3) Que el resultado fuera como a ellos les parece (y seguramente ya estarán preparando un borrador de los puntos que deben contener los acuerdos con un contenido tal que resulte imposible llegar a acuerdos y el diálogo fracase, que es lo que en última instancia quisieran. ¡Ya vimos cómo se rasgan las vestiduras porque no se suspende el proceso electoral y el diálogo durará tres meses!

El Departamento de Estado de EE.UU. ha celebrado el diálogo concertado entre el secretario general de la OEA y el Gobierno,  y urgió a este “escuchar a su pueblo”. A mí me parece excelente que el Gobierno siempre escuche al pueblo. Pero, ¿dónde está el pueblo? ¿Quiénes son el pueblo de Nicaragua? Creo que el pueblo somos todos: los sandinistas, los liberales constitucionalistas, los conservadores, etc., etc., incluyéndolos a ellos, o sea, a los exPLI y MRS.

Sería bueno que la señora embajadora de los EE.UU. y el representante de la OEA en Nicaragua informaran al Departamento de Estado y al secretario general que ese grupo de exPLI y MRS no representan a todo el pueblo opositor. No es posible que los diplomáticos acreditados en Nicaragua y los corresponsales de prensa internacional sigan diciendo que ese grupo pequeño nos representa a todos o que es “la verdadera o mayor oposición”. ¡No es cierto! Basta ver las concentraciones de 20 a 50 personas que hacen, comparadas con las de Maximino. Basta ver el resultado de las encuestas. Y si ese grupo niega veracidad a las encuestas, ¿por qué no quieren contratar una encuestadora para ellos creíble que demuestre “lo grandes” que son?

* Abogado, periodista y escritor.
www.adolfomirandasaenz.blogspot.com

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus