Jorge Isaac Bautista Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
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Tal pareciera en algunas obras, en algunas cabezas, que estas ideas no han sido asimiladas debidamente. Y la compatibilidad entre ambas les es difícil. Ha faltado creatividad para proyectar de previo una obra necesaria en la ciudad, logrando preservar en ese imaginario los puntos históricos y la naturaleza con alternativas en tanto una proyección lo permite, buscando propuestas para salvarlos; preservando historia y naturaleza. Pero está resultando otra cosa. Se sospecha falta de lectura, consultas apropiadas e investigación. Muchos de estos problemas ya han sido abordados y superados en otras metrópolis. De manera que encontraron formas de estructuras que logran salvar ambos elementos: desarrollo e historia. Lo fácil, lo perezoso y negligente es hacer las cosas sin salvar la historia de una ciudad; sus raíces. Lo interesante y loable es hacerlo integrando ambas. Es una dicha que este tipo de incomprensiones no estén en ciudades como León, Estelí, Masaya, Matagalpa y Granada. Ciudades donde agrada caminar para disfrutar cada estructura; con historia en sus calles y centro. Es un crimen destruirlas. Sus gobiernos locales proceden a estudiar, preservar, rescatar e invertir en esas estructuras. Es algo de lo que sienten gusto, orgullo, vivencia y disfrute de ser partícipe durante y después de gobierno. Barcelona tiene 138 ejemplares de árboles que por valor estético, histórico y centenario se protegen (en 2012, calle Velázquez, se declararon protegidas 4 palmeras con 110 años).

Muchas ciudades tienen catálogo de árboles; un censo de los más antiguos. Son ciudades donde se ha abordado el problema del “árbol público”. En México DF existe un “Manual de Poda, Derribo y Trasplante de árboles”. Se trata de preservar, mejorar y heredar una ciudad. Managua se debate en ese dilema y será en la historia, en las páginas que se escriban, que se dará el dictamen para quienes han dado las decisiones sobre algunas destrucciones insustituibles. En el cruce del 7 Sur se encuentra aún en pie un inmenso árbol centenario; un regalo de la naturaleza sin igual de hermosura. ¿Se preservará? ¿Quienes diseñaron el puente a desnivel han sido lo suficientemente inteligentes, sensibles y creativos como para preservarlo? Ese árbol tiene más historia y durabilidad que la que podrá tener en el futuro un puente en ese lugar. No existe el ingenio humano que lo construya nuevamente. ¿Ustedes creen que en países como Japón, Estados Unidos, Canadá, Inglaterra, Francia, etc., dejarían que una obra de esa naturaleza elimine un árbol patrimonio de la ciudad así por así? En algunos de estos países existen “Leyes de protección y conservación de árboles urbanos”. Nos ha tocado ver cómo derriban con tanta facilidad árboles centenarios en Managua,  para construir edificios que a veces al poco tiempo son demolidos esos mismos edificios por inútiles. Si alguien les tomó foto fue eso lo que quedó.

¿Dónde los compromisos medio ambientales como capital y país a nivel internacional? Árboles de esa dimensión que han regalado sombra, paisaje y humedad. Hoy les pasamos cuchilla. Estamos dañando la “Infraestructura Urbana Ecológica”, debilitando nuestros espacios verdes. ¿Tenemos inventario de los pocos árboles centenarios que nos quedan? Existen Metrópolis donde el componente urbano integra las zonas verdes: La Paz, Sao Paulo, Teherán, Durbán, Zurich, Rampala, Bombay y Yokohama. Los árboles representan un elemento de centro en la sostenibilidad urbana; en el mejoramiento de la calidad de vida (reduce dióxido de carbono, mejora microclima, ayuda en el suministro de agua, evacuación de aguas pluviales, conservación del suelo y su humedad, impide deslizamiento de pendientes, permite biodiversidad urbana, reducen la contaminación del ruido). Sustituir un árbol centenario, por uno de jardín ¿En qué cabeza cabe? Nos falta compromiso, sensibilidad, visión y estudio para salvar e integrar a lo que se proyecta los elementos importantes de una ciudad: su historia, edificios antiguos y su naturaleza. Es recomendable a quien pretenda contar una historia de cómo eran los  árboles centenarios en Managua; que pronto tomen fotos de este que aún está en pie en el 7 Sur. Los del parque Las Piedrecitas no están la mayoría: los derribaron. No se puede negar la necesidad de los puentes, a como no se puede establecer que la única alternativa es derribando casas con historia y árboles centenarios. ¿Qué contaremos y mostraremos mañana? ¿Vehículos pasando de un lado a otro? Las necesidades de una ciudad no son acicate para la destrucción de nuestras bases. Alguien ha dicho: “el agradecimiento es la memoria del corazón”. En Managua nos ha faltado eso para con la naturaleza. Con el tiempo, la naturaleza pasa factura cuando no se respetan sus leyes. A veces parecemos niños jugando a construir mientras destruimos lo vital.

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