Gustavo-Adolfo Vargas *
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Se acercan las elecciones presidenciales en los Estados Unidos y el comportamiento del candidato Donal Trump revela más de la sociedad estadounidense que del candidato mismo, con su descaro y desfachatez.

El reconocido actor, director, productor de cine y ganador de premios Óscar, etc., Robert de Niro, expresó: '¿Cómo es posible que tal idiota haya llegado tan lejos?' La respuesta es sencilla: porque a lo largo de décadas los Estados Unidos han creado las condiciones para ello, Ronald Reagan y George W. Bush fueron los prolegómenos.

Hillary Clinton tampoco es tan honesta, desde los años 70 estuvo mezclada en estafas financieras, cuando Bill Clinton fue Gobernador de Arkansas.

Los Clinton pasaron a través de las mallas de la justicia. El conocido escándalo Whitewater (agua blanca) fue parte de la crisis de los Saving & Loans (Cajas de Ahorro y Préstamos). Susan Mc Dougal, socia de los Clinton, y Jim Guy Tucker, sucesor de Bill como gobernador de Arkansas, fueron condenados a prisión. 

Las 747 Cajas de Ahorro y Préstamos que quebraron, fueron salvadas, costándole al Estado Federal 160 millones de dólares. Posteriormente se dieron el Travelgate, el Monicagate y el Filegate.

Sin embargo, lo peor ocurrió con Bill Clinton en la Casa Blanca, con la desregulación de los mercados financieros impulsada por Larry Summers, su Secretario del Tesoro (1999-2001). Uno de los primeros objetivos fue salvar a Citigroup, que vivía ilegal de cara al Glass-Steagal Act. Luego se dieron los créditos subprime, etc. Si a Hillary sus adversarios la acusan de ser un peón de Wall Street y de la banca, será porque hay buenas razones.

Hay descenso de la calidad del debate en el proceso electoral de los Estados Unidos. Evidentemente en nuestro tiempo las ideas son desplazadas por lo inmediato y superfluo.

Es preocupante que la disputa por el poder de la nación más poderosa del mundo en lo militar y en lo económico, sea objeto de alegatos, acusaciones y ofensas de contenido sexual, ofendiendo la dignidad de la mujer y a la sociedad en su conjunto; reduciéndose a un diálogo de descalificaciones y acusaciones mutuas, sin vislumbrar el proyecto de gobierno de ambos candidatos.

Deberían tomar en cuenta que el impacto de las acciones gubernamentales y empresariales de los Estados Unidos trasciende a muchas naciones, teniendo consecuencias en lo político y económico. 

El escenario político mundial necesita el surgimiento de liderazgos capaces de ofrecer ideas innovadoras e inteligentes, permitiendo ajustar las fisuras que vive la sociedad contemporánea.

Los conflictos raciales, religiosos y económicos dividen a las naciones desarrolladas, las que a pesar de tantas recetas del FMI o del Banco Mundial, no han sido capaces de superar la pobreza.

El votante de los Estados Unidos tiene sin duda una mayor responsabilidad, la responsabilidad global. Allá se está eligiendo al líder de la mayor potencia mundial, a un hombre o mujer que tendrá en sus manos el código de las armas nucleares.

El nivel mediocre de ambos candidatos, incluso para los estándares del electorado estadounidense, hace que un importante sector se declare anti-Trump o anti-Clinton, avergonzándose de defender a uno de ellos.

El Partido Republicano experimenta hoy una caída de preferencia electoral, la crisis más grave de su historia, ya que la debacle de la candidatura de Donald Trump puede arrastrar a los candidatos al Congreso.

El Partido Demócrata presenta por primera vez, en muchos años, la posibilidad de gobernar durante dieciséis años consecutivos, pues la señora Hillary Clinton puede aspirar a reelegirse, y como consecuencias las estructuras de la oposición republicana serían dañadas por mucho tiempo. 

El Partido Republicano se ha creado su propio Frankenstein, a como dicen algunos, y este está destruyendo al partido de Hamilton y de Lincoln, del que, teóricamente era el heredero. Tal partido se halla en peligro de extinción, es fruto del monstruo encarnado en Trump, cuya grandilocuencia, definitivamente, es la pantomima del discurso reaganiano.

Diplomático, Jurista y Politólogo.  

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