Eddy Zepeda
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Conmemorando el centenario del gran poeta universal, surge la interrogante de si su genialidad fue desde el nacimiento (genes) o la adquirió durante su interacción con el mundo. La evidencia en materia de la ciencia y el conocimiento asevera que nada es unicausal, es decir, que obedece a muchas causas. Muy probablemente ambas variantes deben considerarse.

Un pensador de siglos pasados aseveró que los seres humanos somos lo que somos producto de nuestras circunstancias, lo que entenderíamos como nuestros factores intrínsecos y los estímulos externos (positivos y negativos). Neurocientíficos, filósofos, religiosos, pensadores, todos, no encuentran todavía la razón del por qué existen quienes saben mucho (genios) y quienes casi nada (analfabetas totales o funcionales). 

De todos los sistemas y órganos del cuerpo humano, el más desconocido en cuanto a funcionamiento es el cerebro y consecuentemente lo que de ello deriva: pensamientos, sentimientos, ideas, conciencia, inteligencia, concepciones subjetivas como conducta, ética, valores, antivalores, etc.

La neurobiología y neurofisiología son ciencias que intentan conocer cómo y por qué pensamos y actuamos tan diferentemente los más de 7,000 millones de humanos, no encontrando pistas todavía, o dando explicaciones muy sesgadas y parcializadas, dependientes de intereses específicos casi siempre. No han logrado encontrar explicación a los procesos o fenómenos subjetivos generados en nuestra masa encefálica. Nuestra conducta y conciencia. Especulaciones, en su mayoría, ha sido lo aseverado hasta ahora. Quizás los más gruesos y  evidentes sí: crisis eléctricas u ocupativas (convulsiones, tumores), pero no aquellos que determinan conductas, comportamientos, deseos, ilusiones, alegrías o tristezas, compromiso y responsabilidad o pusilanimidad, es decir, lo funcional o subjetivo que nos empuja a actuar para bien o para mal, entendiéndose lo último como lo positivo o negativo, aun en medio de la relatividad de los conceptos.

¿Cómo y quién puede explicar la genialidad de Einstein, de S. Hadking o de nuestro gran Rubén Darío? ¿Nacieron con esa cualidad o desarrollaron su brillo en el contexto en que vivieron? Las diferencias de cada entorno son abismales. Los primeros en el primer mundo, y el nuestro en el fin del mundo. Entre matorrales y animales salvajes, sin siquiera luz eléctrica y agua potable (1867, montañas de Matagalpa). RESILIENCIA. Sin embargo, la cantidad y calidad del conocimiento y sabiduría que produjeron fue equivalente, cada quien en su campo del saber. ¿Fueron sus cerebros los responsables directos de tanta sapiencia? La evidencia orienta a pensar que probablemente haya sido así. Rubén recibió estímulos del primer mundo en su plenitud de desarrollo pensante.   

Argentina y Chile (países con buen desarrollo intelectual en ese entonces), España, Francia y otros países europeos fueron sus fuentes de saber. Su entorno social siempre fue de mucha calidad intelectual. Pensamiento, conocimiento, sabiduría, abundancia del saber. ¿Puede haber influido esto en tanta genialidad? Comunicarse en 7-8 idiomas distintos. ¿Cómo lo logró?

Está demostrado que en las diversas regiones del cerebro existe la misma proporción de conexiones o sinapsis, largas y cortas (50-50%), con ligeras variaciones entre individuos. Las cortas indican que hay un talento especial hacia un interés determinado, mientras que las largas sugieren aptitudes en muchas áreas de interés, con habilidades para ver los problemas desde nuevas perspectivas.  En la corteza frontal, en el promedio de población, se cuenta con 80-120 neuronas, pero estudios hechos en genios la concentración es más densa y en minicolumnas, entendiéndose que asimilan más información. Esta área se relaciona con pensamientos abstractos, razonamiento, lógica y sentido común, equivalente a microprocesadores que alimentan el proceso del pensamiento. El tálamo recibe y filtra la información que debe enviar al cerebro, descartando la innecesaria. Cerebros de genios como Einstein presentan menos receptores de dopamina, lo que podría explicar porque ellos pueden encontrar soluciones a problemas que los demás pueden ignorar o pasar por alto.

A fines del 2012 Dean Falk, científica de la Universidad Florida State, y Wei Wei Men, de la universidad del Este de China, analizaron 14 fotografías de Einstein, encontrando en el cuerpo calloso que ambos hemisferios estaban hiperconectados, favoreciendo la comunicación entre ambos. Propusieron la teoría que la hiperconexión entre los dos hemisferios podría explicar la genialidad del padre de la relatividad. ¿Es un asunto genético entonces? La amígdala, estructura cerebral que controla la ira y la agresividad-impulsividad, se encuentra más disminuida en monjes budistas que practican meditación. ¿También se puede admitir que lo adquirido o aprendido puede fortalecer la genialidad?


Médico.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus