Augusto Zamora R.*
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Tanto alboroto causó la victoria electoral de Donald Trump que todos los demás temas sometidos a votación popular pasaron casi totalmente desapercibidos. 

Tal ocurrió con el consumo recreativo del cannabis –vulgo, marihuana-, cuya legalización fue aprobada en California, Massachusetts y Nevada. Esos tres estados se suman al Distrito de Columbia, Oregón, Washington, Colorado y Alaska. 

No es consumo libre e ilimitado. La cantidad fijada son 30 gramos y solo para mayores de 21 años. También se aprobó el cultivo reducido de cannabis para autoconsumo 

Otros cuatro Estados –Florida, Arkansas, Montana, Dakota del Sur- aprobaron el uso medicinal del cannabis, práctica legalizada en un número creciente de países.

Lleva décadas la discusión sobre la legalización del cannabis, consumida desde el año 3.00 antes de Cristo, batalla que, poco a poco, va ganando esa planta.

Dejando claro que ninguna droga es buena por sí misma, también cabe afirmar que no existen razones de peso que fundamenten la prohibición de esta droga blanda, mucho menos nociva que alcohol y tabaco.

Uruguay aprobó, en 2013, el consumo legal de marihuana. Tres años después, el balance era positivo: menor criminalidad, disminución del narcotráfico, mayor recaudación de impuestos, nuevos puestos de trabajo y reducción de reclusos. 

La aprobación, en 1920, en EE.UU., de la ‘ley seca’ (prohibición de vender bebidas alcohólicas) llevó al surgimiento de la mafia y disparó los índices de criminalidad.

En países proclives a imitar a EE.UU., podría tomarse nota. Ganarían las sociedades.

az.sinveniracuento@gmail.com

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus