Wilfredo Navarro Moreira
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Hay una preocupación generalizada, sobre lo que el nuevo presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, pueda hacer en contra de Nicaragua y América Latina en general. Temas como migración, el muro en la frontera con México, rompimiento de acuerdos comerciales, drogas, terrorismo, xenofobia, racismo, violencia, etc., estarán en la Agenda Presidencial y por lo que dijo el presidente Trump en campaña, pues podría pensarse en muchos nubarrones para América Latina y el mundo.

Referente a Nicaragua en su relación con los Estados Unidos, la preocupación no solo debiera ser por Donald Trump, que es una amenaza latente. También han sido y son actualmente amenazas, algunos congresistas y senadores de Estados Unidos que están ahí desde hace años y que son enemigos enconados de Nicaragua desde los años 80 y por tanto se puede esperar cualquier cosa de ellos, un ejemplo es la Nica Act. Pero creo que el discurso y actuar de Donald Trump como candidato no será el mismo que como Presidente. Su retórica va a cambiar. Él debe fortalecerse y buscar alianzas y si quiere resultados, cambiará la retórica. Hay presiones y ciertos marcos referenciales en el Gobierno de los Estados Unidos que obligan en cierta forma a ser comedidos en las decisiones de Gobierno. Hay un sistema de pesas y contrapesas que evitan que se rompa el Establishment y que encausan y reorientan, quiérase o no, el comportamiento de las autoridades ejecutivas. Trump no tiene un mandato en blanco, ya en la casa blanca se deberá enfrentar con una realidad que lo presiona y que no es tan fácil evadir. Hay límites a sus decisiones y debe hacer alianzas y acuerdos sobre temas trascendentales. Debe respetar la Ley, la Constitución y la autoridad del resto de poderes en el país. Aun en el Senado y en el Congreso deberá negociar y bajar su virulencia de candidato y ser el presidente pragmático. Muchos representantes y senadores, tanto republicanos como demócratas, no están dispuestos a acompañar a Trump en algunas de las medidas que ofreció como candidato. El discurso y la actitud del candidato y la campaña, es de confrontación, para llamar la atención y en eso fue exitoso el entonces candidato. El actuar del ahora presidente deberá ser más comedido y buscando acuerdos. Ahora es el presidente, no solo de los Republicanos sino de todos los estadounidenses, por lo que debe encontrar el balance y la unidad del país. Ya oímos al Trump Presidente Electo: sobre las deportaciones masivas, ahora habla que se aplicarán las deportaciones a los indocumentados que sean delincuentes o que sean juzgados y condenados en los Estados Unidos. Sobre el tema del muro en la frontera con México ha bajado la retórica sobre este punto, a pesar de que fue una de sus banderas durante la campaña electoral. Sobre los acuerdos comerciales, ahora no habla de romperlos. Ahora dice que lo que quiere es renegociar los acuerdos para beneficiar a los trabajadores de los Estados Unidos. Quiero puntualizar y hay que decirlo: los demócratas, en especial el actual Presidente, Barack Obama, silenciosamente deportó a casi tres millones de personas en sus años de Gobierno. El muro no es nuevo, comenzó con el presidente Bush. Más de 500 km, están construidos y no se les dio mucho destaque en su momento. La mayoría de los principales acuerdos comerciales vigentes, fueron negociados por gobiernos republicanos.

El presidente Trump tiene grandes retos y problemas que solucionar a lo interno de su país: Unir una nación dividida y confrontada por su elección y por su discurso. Contradicciones dentro de su partido, el Republicano, que todavía no lo tragan como su presidente y líder. Todo debido a los ataques que hizo a su propio partido y a sus dirigentes.

Posiciones de rebeldía y confrontación de alcaldes y gobernadores en el país, que se niegan a acatar los planes contra los migrantes en sus ciudades y estados. Recuperar la economía que tiene muchas fisuras y está sometida a múltiples presiones internas y externas. El despertar del racismo y la violencia. Necesidades de mantener las alianzas internacionales en temas de seguridad, economía, etc. Estas alianzas deben garantizarse en un mundo tan globalizado, y para Estados Unidos es vital mantener algunos acuerdos, principalmente en temas de seguridad y las alianzas transatlánticas. Enfrentar la criminalidad, violencia, drogas y terrorismo a lo interno de los Estados Unidos. Acuerdos y tratados comerciales internacionales que se deben respetar para no incurrir en sanciones, etc. Dentro de este contexto, no debemos olvidar lo que significa Nicaragua en Centroamérica. Al contrario del Triángulo del norte es una isla de seguridad, desarrollo económico y paz. Y lo más importante para Estados Unidos: Nicaragua es un muro de contención en Centroamérica contra las drogas que van para el país del norte, la migración ilegal y las maras que aquejan al resto de Centroamérica y que repercuten en gran medida en Estados Unidos.

En resumen, pienso que pueden haber impactos e incidencias tal vez negativas para Nicaragua, pero no en la dimensión y profundidad que están señalando los “agoreros del desastre” en el país, que junto con un grupo de malos hijos de Nicaragua, están dispuestos a vender su alma al diablo, con tal de ver al país retrocediendo en el desarrollo social y económico que se está construyendo con el esfuerzo de todos los buenos nicaragüenses.
Siempre más allá.

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