Jorge Isaac Bautista Lara
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Contar sobre las elecciones en Estados Unidos, es narrar la historia de cómo un pueblo decidió entre lo malo y lo peor. Cada quien decida si se ha elegido al malo o al peor. El futuro dirá quien tuvo la razón. Como un dato interesante anexo; aquí se evidenció la lucha entre los medios oficiales de comunicación (respaldaron abiertamente a Hilary) y las redes (un lugar donde Hilary estaba muy desprestigiada); estos últimos lograron su cometido. No existía tercera alternativa.

Esto recuerda un cuento de Eduardo Galeano, “Las salsas del cocinero”, donde cuenta: “Un cocinero reunió una mañana a todas las aves que tenía en su corral (pollos, perdices, gansos,  patos, pavos…) y les consultó con qué salsa querían ser cocinados. Al escuchar que lo que las aves querían era no ser cocinadas de ninguna manera; el cocinero zanjó aquel diálogo tan democrático diciendo: “Esto está fuera de la cuestión”. Ni qué decir tiene, que todas las aves acabarían cocinadas”. Estas han resultado las elecciones con el más bajo nivel intelectual, ética, moral, académica y de propuestas de gobernabilidad en la historia de EE.UU. El Circo y la ofensa personal denigrante llenaron las agendas electorales. ¡Verdadera vergüenza para un país!

Parece inverosímil que esto se haya consumado en un país de primer nivel comercial, científico, económico, académico; pero pasó. Ahora le corresponde al mismo Donald Trump administrar, como legítimo heredero, las consecuencias de su propio discurso incendiario. Aplicaron en la campaña electoral una lógica de marketing, apuntando a la total emotividad para venta. Algo que funciona bien en las técnicas de consumo; sin guardar la línea que separa el comercio y democracia. Fusionaron las dos. Lo aplicaron a intensidad, pero a diferencia de un producto que se lleva a casa y se deja; le corresponde ahora aplicarlo y padecerlo en 4 años de gobierno; cumplirlo en la diversidad y complejidad de la vida y sociedad de EE.UU. Ahí el nudo gordiano: el que le dio el voto exigirá cumplimiento; los que le adversan resistirán las medidas extremas prometidas. El ambiente ácido se respira y se siente en importantes ciudades a nivel del territorio norteamericano. Por primera vez no es aceptada por la población la elección de un Presidente.

En el Estado de California se intensifica el llamado a un CalExit (recordemos la composición étnica de este Estado), en relación con lo que paso el BrExit de Inglaterra y UE. Esta consigna hace temer su extensión a Texas y Alaska. Trump  se regaló una tarea extra a los problemas ya existentes, que no son pocos ni menores: preservar la unidad de EE.UU. Es un conflicto que crece y requiere ser abordado con sabiduría a tiempo, o se cosechará una división territorial a mediano plazo. Pero existe otro problema que germina y aumenta dramáticamente en la sociedad en general, y es el racismo entre las diferentes etnias (negros, anglosajones, indios, latinos, etc).

La sangre amenaza correr a lo interno de este gran país, y eso trae profunda preocupación. Trump alimentó un demonio y ha crecido robusto durante su campaña: está suelto. ¿Se podrá controlar y amarrar? Suelto en una sociedad donde las armas circulan con libertad. En la historia política de Estados Unidos, las inconformidades de los grupos de poder con los presidentes los han resuelto a la manera Alejandrina. De los ocho presidentes muertos en el cargo; cuatro han sido eliminados por la vía rápida de los asesinatos. El noveno presidente que no terminó su período fue el presidente Nixon, Escándalo Watergate, que lo obligó a dimitir.  A lo que se deben sumar cinco presidentes objetos de atentados y un candidato a la Presidencia asesinado (Senador Robert Kennedy). Los presidentes asesinados: Abraham Lincoln (14/04/1865), James Abraham Garfiel (02/07/1881), Willian McKinley (06/09/1901) y Edward Kennedy (22/11/1963). En todas las muertes (natural, asesinato o separación del cargo); asumió el vicepresidente. Esto ilustra y enseña, que en caso que Trump no logre satisfacer  el timón del país con los intereses de los grupos de poder, o resulte incómodo a sus intereses, sus días y vida estarán como moneda al aire. Las vistas estarán por lo tanto en su Vice. Trump creó un huracán del que no podrá salir y al que ha metido a su familia y a su país. Si contándose con el peso que tiene este país en la globalización; no es aventurero decir que si no actúa con prudencia, en poco arrastrará a la Comunidad Internacional (Tratados de Libre Comercio, UE, OTAN, China, Rusia, Siria, etc.). 

Así, por lo que se ha visto, la libertad de los votantes en EE.UU., ha sido tan solo para escoger la salsa en que serán cocinados.

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