Lesli Nicaragua
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Los números, esos datos tan fiables por su frialdad, no mienten, aterrorizan. La OMS destaca en su informe de este año que una de cada tres mujeres en este mundo han sufrido o sufren violencia. El causante: un hombre. Por lo general, cercano a ella, como su marido, expareja, un amigo o simplemente un tipo cualquiera que la vio y la agredió, a veces, muchas veces, sexualmente.

Así ocurrió con Lucía Pérez, de 16 años, que fue violada hasta la muerte en Mar de Plata, Argentina. El hecho, que causó revuelo, rechazo y protestas mundiales, fue perpetrado por tres hombres –vendedores de marihuana- que luego de drogarla, violarla, empalarla y matarla, lavaron su cuerpo y lo dejaron en un centro médico, donde dijeron que la habían encontrado así y con sobredosis.    

El relato judicial, aséptico y escalofriante, provoca estupor: "Fue presa de la voluntad de los autores del hecho". Tomó marihuana y cocaína "en grandes cantidades" y fue "violada…  también utilizando un objeto romo". Su muerte fue ocasionada por "un reflejo vagal" como consecuencia del violento abuso con uno de esos objetos. Por eso el rechazo total y global. Incluso la fiscal del caso, María Isabel Sánchez hizo una declaración llena de aturdimiento: “Jamás vi una conjunción de hechos tan aberrantes".

Algo que preocupa tanto a todos los organismos dedicados al estudio del tema, como la Flacso (Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales) y el Observatorio Ciudadano Nacional del Feminicidio (OCNF) de México, porque “cada vez se usa más brutalidad en las agresiones contra las mujeres”. Y hacen hincapié en México, nación rankeada entre las diez con mayores índices de femicidios.

Un reportaje de Liberación, un publicación mensual seria, titulado Así matan a las mujeres en México, describe cruentamente esto: “Cada tres horas y veinticinco minutos, en el México de hoy una mujer muere destazada, asfixiada, violada, pateada, quemada, mutilada, apuñalada, envenenada, con los huesos rotos o balaceada… En las últimas tres décadas más de 40,000 mujeres han sido asesinadas con violencia extrema”. El eco de las mujeres asesinadas en Ciudad Juárez aún resuena entre las miles de cruces con que se llenó su territorio.

En Nicaragua vivimos esto hace tan poco, que todavía nos arde la piel por el escozor. La víctima: Ángela Verónica Crespo, de 26 años, asfixiada por Silvio Javier Mayorga González, de 44 años, quien la asesinó a golpes de ladrillo en la cabeza y la cara porque la mujer se negó a tener relaciones sexuales con él. Luego envolvió su cuerpo en plástico negro, lo amarró y lo tiró en un cauce de San Judas, un barrio al sur de la capital.

Y el problema es aún más grave porque ¡en América Latina es donde se produce más de la mitad de los femicidios del mundo! Y donde se encuentran siete de los diez países donde se matan más mujeres por las relaciones de poder, género y machismo. En Guatemala una cada 18 horas (630 hasta el 31 de octubre). En Argentina y El Salvador se produce un femicidio cada 24 horas. Y en Nicaragua, 46 hasta esta semana pasada.

El reportaje de Liberación bien nos ayuda a reflexionar mucho sobre este tópico: “¿Cuánto odio hay de por medio en el asesinato de una mujer? Todo. ¿Cuánta indiferencia de la sociedad ante el crimen de una mujer solo porque es mujer? Toda. ¿Cuánta impunidad propiciada por la ausencia de autoridades y leyes protectoras de la mujer? Absolutamente toda”. Si las historias que leíste no te tocaron “ni tantito, piénsalo: es probable que un feminicida se encuentre dentro de ti”.

* Periodista y escritor
leslinicaragua@yahoo.com

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