Eddy Zepeda
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

La especie humana ha venido adaptándose desde sus inicios para poder resistir y sobrevivir ante los efectos negativos de la naturaleza desconocida o ante los propios cambios creados por el mismo ser humano por el mal uso de los recursos que brinda de manera espontánea esa misma naturaleza. La más breve definición del llamado cambio climático.

Amenazas del clima, de la economía y hasta de las mismas relaciones interpersonales en un mundo de subsistencia, donde cada individuo procura garantizarse hasta el aire y el agua que debe consumir, sin mayor interés o preocupación por el resto de seres que le rodean y componen su hábitat, partiendo desde la comunidad primitiva (todo para todos) hasta la actual (primero yo, después yo y por ultimo yo).

Tal evolución (o involución) de los grupos humanos es directamente proporcionalmente  al desarrollo de la ciencia, tecnología e innovación. Contradictoriamente, a mayor dominio del conocimiento, mayor deshumanización, entendiendo lo último como la incapacidad de coexistencia y vida en comunidad, con conciencia y sensibilidad, capacidades o categorías sociológicas que posee únicamente la especie que desarrolló el lenguaje.

Avanzamos desbocadamente hacia un precipicio, donde abundan los flautistas e ilusionistas, cual cuento de Hamelín, con nuevos disfraces: pastores, líderes políticos, apóstoles, motivadores, clarividentes, etc., cuyo denominador común, consciente o inconsciente, es el alejamiento de la realidad, la abstracción de lo verificable, es decir, un ilusionismo alucinatorio como fondo de las cosas. Una especie de pandemia esquizofrénica y depresiva que desplaza a las morbilidades infecciosas, cancerosas y virales.

Para fines ilustrativos y de entendimiento para los lectores NO médicos valga la pena mencionar algunas características de estos males sanitarios modernos: desconexión de la realidad, alucinaciones de todo tipo, nihilismo, megalomanías, histrionismo y quizá lo más severo: aplanamiento afectivo, es decir, no sentir dolor ni placer ante estímulos externos. Volverse una piedra. No siento dolor por lo que no me afecta.

Trastornos de tipo alucinatorio, delirios, trastornos del pensamiento, falta de energía y motivación, retraimiento social, consumo de sustancias adictivas, desinhibición o desvergüenza, falta de solidaridad, descuido personal, son algunas manifestaciones evidentes que nos hacen pensar que algo no anda bien allí arriba. En el cerebro.

Por otro lado, la falta de atención con programas y proyectos, del sector público y de la cooperación externa hace que esta situación se vuelva crónica e incida en la mala calidad de vida de la población afectada. Quienes sufren las consecuencias son invisibles. Los servicios privados sí cuentan con oferta 24/7, es decir, todos los días del año las 24 horas del día, pues es rentable.

¿Cuántos pueden acceder a ello?  Muy pocos.

La salud mental en el mundo entero no está bien. La inercia, la astenia, la no integración comunitaria para cambiar las cosas, la apatía, son predecesores de cuadros depresivos agudos, que tienden a la cronicidad. Eso limita el desarrollo personal. Los informes recientes sobre los ninis es una evidencia del impacto sobre grupos poblacionales en rangos de productividad y generadores de riquezas, potencialmente. De persistir esta tendencia existe el riesgo de anquilosamiento social, que nos retroceda todavía más a niveles de desarrollo de inicios del siglo pasado.

Es urgente diseñar y ejecutar políticas compatibles con desarrollo sostenible, partiendo de la motivación de los grupos de ciudadanía de todas las edades y los grupos sociales, donde cada quien asuma su papel según sus capacidades y necesidades.

Estamos a tiempo de revertir la tendencia de nuestro perfil de morbilidad y mortalidad para que las enfermedades de tipo mental no sean las de los primeros lugares. Ansiedad, depresión, esquizofrenia, bipolaridad, demencias pueden ser contenidas con medidas medioambientales y psicosociales, que tienen mucho peso en el diagnóstico. Lo genético o biológico todavía no podemos enfrentarlo, pero sí podemos incidir en los factores del entorno de cada paciente.

Empecemos a hacerlo antes que sea muy tarde.

¡Salud para todos!

* Médico.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus