Ricardo Coronel Pichardo
  •   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

En mi artículo anterior compartí mi argumento que la “oposición” agrupada en el llamado Frente Amplio por la Democracia (FAD) se ha autoexcluido del proceso electoral por su propia torpeza política y por la falta de una oferta atractiva hacia una masa crítica -mínima- de nicaragüenses. El resultado neto de sus maniobras fue, no solo que Daniel les haya ganado la partida, sino que también Maximino Rodríguez y el PLC.

La apuesta de la FAD, a la que sugerí dejar de llorar y ponerse a trabajar, parece ser, recolocarse en la arena política nacional y enmendar sus yerros coyoteando primeros auxilios a los EE.UU. y a la OEA. En estos días, que he escuchado sus mensajes en los medios, me he adelantado a prepararles una agendita que les puede servir de insumo para su esperada reunión con el señor Luis Almagro:

1.    Que se realicen nuevas elecciones (elecciones sin nosotros no se valen).

2.    Que nos den nuestra personería jurídica propia (ya aprendimos que andar prestando partidos nos hace víctimas de las bandidas y mañosas instituciones).

3.    Que las nuevas elecciones sean transparentes (o sea, que ganemos nosotros).

4.    Que las observe y dictamine exclusivamente nuestro amigo, el norteamericano Robert Andrew Courtney (en nica se pronuncia “Kurni”. Él es ético y es transparente, los demás no lo son).

5.    Que el PLC, con todo y Maximino, apoye nuestra fórmula (ese partido pacta con los malos y los legitima. Solo nos gustó cuando nos salvó de los sandinistas en 1996 y disfrutábamos de sus mieles en el poder).

6.    Desaparecer al CSE actual y crear un instituto electoral a cargo de una lista de personas probas, neutrales y pulcras (le adjuntaremos la lista de probos antes que regrese a Washington).

7.    Que se haga una nueva ley electoral para que ya no se gane con mayoría del 35 por ciento, sino con colegios electorales, como en los EE.UU., donde se puede ganar perdiendo el voto popular (hay que darle más votos electorales a los residenciales donde vivimos nosotros y reducirlos en las barriadas, donde los sandinistas y liberales tienen a su gente).

8.    Que se apruebe una versión más fuerte del Nica Act en el Senado de EE.UU. (favor apurarse antes que el Ing. Alfredo César, con sus “conexiones” con el señor Trump, se nos vaya arriba con ese gran logro).

9.    (Si hay tiempo y la reunión va marchando bien) Solicitarle un préstamo de 950 mil dólares a la OEA, para pagar la deuda del MRS con el Banpro (este punto no nos importa a nosotros, y si no se consigue, podemos aprovechar y de una vez deshacernos de los exsandinistas, son muy conflictivos y radicales). 

Notas:

Finalmente, advertirle al señor Almagro que de no lograr lo que le pedimos, lo tacharemos de colaboracionista con el régimen sandinista, y le recordaremos de sus andanzas con el viejo tupamaro Mujica. Acordarse que para nosotros negociar es ganar todo o nada, y no damos concesiones. Hay que decirle a don Luis que compruebe por qué estamos donde estamos: con fuertes credenciales de apoyo popular en las encuestas y en plena capacidad de exigir nuestros puntos.

Explicarle que para apoyar su gestión le vamos a poner en la calle una pequeña muestra de 300 mil personas, de entre los 2.5 millones que “no votaron en las elecciones”. Que cuente en Washington que nuestras exigencias son proporcionales a nuestro músculo político y apoyo popular.

Amigos, amén de la agendita, les dejo otro consejo: Dejen de implorar injerencia extranjera y hagan su trabajo en casa. Los electores ya no están en Washington, están en Nicaragua.

* Ingeniero agroforestal y productor privado.

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus