Erick Aguirre
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La lectura es una de las habilidades básicas de la lengua y un aspecto fundamental e ineludible en el desempeño de toda actividad intelectual. Como tal, debe estar en constante ejercitación y actualización. De su desarrollo depende nuestro buen o mal desempeño en el proceso de aprendizaje cotidiano, especialmente de los estudiantes.

Estrategias para el desarrollo de la lectura comprensiva (2016), de las profesoras Martha Cerda y Hebé Zamora, es una compilación de textos para el curso homónimo en la Universidad Centroamericana. En el volumen se destaca la importancia de desarrollar al máximo las capacidades lectoras, cuya optimización nos llevaría a la generación constante de ideas que son cruciales, tanto para las actividades académicas realizadas a través de la expresión oral, como para las que se desarrollan por escrito.

Cerda y Zamora destacan la importancia de conocer, aplicar y sistematizar técnicas que incidan en una mejor interpretación de la lectura y en la consecución de un mayor nivel de capacidad crítica como lectores, así como de una organización más pensada e idiomáticamente correcta del proceso lector. Por eso detallan e ilustran diversas estrategias para activar una actitud consciente que prepare y habilite al estudiante para un aprendizaje significativo y autónomo desde la lectura.

En el texto se define el proceso lector en tres diferentes momentos: antes, durante y después del acto de leer. Veamos resumidamente algunos consejos al respecto. Primero es necesario formular claramente un propósito, reflexionar previamente acerca del título del texto y autoevaluar los conocimientos previos al respecto. Se debe establecer un objetivo preciso, pues el punto de partida para una lectura eficaz está directamente relacionado con la disposición, expectativa e intención de los lectores.

Antes de emprender la lectura se debe tratar de discernir qué se propone el autor, para lo cual es necesario revisar la información general del texto. Se recomienda como estrategia intentar formarnos una idea general del contenido a partir del título y la lectura de los primeros y últimos párrafos. Al inicio es recomendable localizar palabras claves que confirmen nuestra preconcepción del texto, así como una lectura rápida que ayude a formarnos una imagen general del mismo, es decir, tratar de comprenderlo globalmente para luego profundizar en sus detalles.

En el libro se exponen una serie de técnicas o estrategias a desarrollar durante el proceso lector. Una muy importante es hacer una lectura temáticamente progresiva: avanzar de lo sencillo a lo complejo. También se recomienda aplicar el subrayado y escribir notas al margen. El subrayado es una pieza clave para el proceso lector. Ayuda a aprender y a memorizar los textos, así como a identificar su estructura y organización. Igualmente facilita su comprensión y fijación memorística, y evita la dispersión o la distracción de la mente.

El subrayado ayuda también a confeccionar esquemas y resúmenes, y favorece la asimilación y comprensión de ideas. Despierta la capacidad de análisis y síntesis, y agudiza el sentido crítico de la lectura. Para subrayar con eficacia y discrecionalidad es necesario preguntarse qué, dónde, quién, cómo, cuándo, por qué, para qué subrayamos, y especialmente de qué se compone el texto, en qué se diferencia de otros similares y qué dice acerca de lo que interesa a nuestro propósito lector.

Se recomienda subrayar palabras e ideas claves, así como aplicar diferentes tipos de subrayados, diferenciando lo esencial de lo complementario y tratando de mantener una lógica respecto al contenido del texto.

Las notas al margen y los resúmenes interpretativos permiten explicarse mejor algunas ideas subrayadas que no muestran de forma explícita la idea principal del texto leído, así como expresar reflexiones sobre su contenido. Son útiles también para memorizar con mayor facilidad los temas extensos, y para lograr una comprensión más plena del texto; además propicia la habilidad de condensar, parafrasear y concretar ideas respecto a lo leído.

Luego se debe determinar la idea central del texto, que es el resultado de la interpretación del lector y abarca todo aquello que se infiere, tanto de lo explícito como de lo implícito en el texto. La idea central debe encabezar cualquier valoración analítica de un texto. Se estructura en una oración que generalmente presenta de forma objetiva lo más importante del contenido general de un texto. Es el equivalente a la tesis del mismo.

La determinación de la idea central se logra solamente después de una lectura comprensiva, efectuada con el ánimo de aprender y con la conciencia paralela de estar procesando información con una intención definida. Una de las formas de mejorar la lectura es practicarla conscientemente, desarrollando lo que teóricamente se llama meta-cognición.

Ha sido muy interesante para mí la aplicación de las estrategias y técnicas recomendadas por Cerda y Zamora para realizar la presente reseña. En general, fueron de valiosa ayuda para comprender plenamente lo leído y llegar a estas conclusiones.

*Escritor y periodista.

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