Gustavo-Adolfo Vargas *
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El conflicto social se está propagando por todo el mundo producto de las grandes desigualdades socioeconómicas; la devastación de fuentes de vida y territorios; también por la espantosa transgresión provocada sobre los tejidos sociales por más de 30 años de neoliberalismo global.

Como consecuencia de tales procesos, las derechas y extremas derechas, están ganando más terreno en numerosas partes del planeta.

El populismo en Estados Unidos perecía enervar el ambiente más allá de sus fronteras. Europa se enfrentaba al espectro de su pasado inmunizado durante décadas, por medio de la ONU y la Unión Europea.

Cuando Norbert Hofer, candidato del Partido de la Libertad de Austria (extrema derecha), obtuvo 47% de los sufragios y Alexander Van der Bellen, candidato del Partido Verde, 53%, Europa respiró. Ya se relacionan las próximas elecciones: en marzo los Países Bajos, Francia en mayo y Alemania en agosto; como fechas en las que las olas populistas, nacionalistas y xenófobas crecerán aún más.

Algunos analistas piensan que a mediados de marzo, el Partido por la Libertad de Geert Wilders (Holanda), podría quedarse con 21% de los sufragios, más que el Partido Popular por la Libertad y la Democracia que obtendría 19%.

En Francia, muchos votarán obligadamente por François Fillon, quien se ha inclinado a la derecha, con tal de evitar que gane Marine Le Pen.  Angela Merkel (Alemania), anunció que realizaría una campaña sin ideología, para no acentuar ninguna diferencia con el partido de extrema derecha, AfD, en las elecciones de agosto del próximo año. 

Es una señal de estos tiempos que el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico, sean los que pidan una vuelta al papel de un Estado regulador y denuncien que las desigualdades sociales y económicas frenan el crecimiento.  

Ahora será extremadamente difícil regular el mundo de las finanzas, en especial porque Donald Trump eliminará las pocas regulaciones que quedan y forma un gabinete de banqueros.

Desde hace más de una generación, el mercado ha sido considerado el único actor legitimo en materia de economía y sociedad. Los valores consagrados en la mayoría de las constituciones de justicia, solidaridad, participación y cooperación, fueron sustituidos por competencia, enriquecimiento e individualismo. 

Todos hablan sobre su identidad nacional, su pasado glorioso, también cómo deshacerse del multilateralismo y el internacionalismo. En la administración Trump, el término “globalistas” es peyorativo, este designó a Stephen Brennan, quien anunció, que parte de su trabajo es fortalecer los partidos de derecha y populistas de Europa. Todos los asesores proceden de grandes corporaciones.

Por varios años las compañías de energía recibieron su mayor impulso gracias a que el presidente electo quiere retirarse del Acuerdo de París, para ampliar el uso de los combustibles fósiles. Es difícil entender cómo un grupo de personas ricas y poderosas, podría identificarse con las víctimas de la globalización. Casi todos o una buena parte de ellos son multimillonarios.

La codicia y el miedo son dos factores importantes para cualquier cambio. El miedo a los inmigrantes es el principal combustible de la xenofobia. No sería raro que el nacionalismo y el populismo aumenten.

El Partido de la Independencia de Reino Unido, el Frente Nacional en Francia y el Movimiento 5 estrellas de Italia, entre otros, nunca pudieron crear una plataforma común en materia internacional, a no ser por la abolición de la unión Europea.

Estamos en un punto de inflexión histórico; 70 años de crecimiento de la cooperación internacional, la creación de las Naciones Unidas dedicada a la paz y al desarrollo y la unión Europea basada sobre la misma filosofía, y un gran crecimiento de pactos sobre comercio, salud, educación, trabajo, deportes, turismo, etc., tendencia que ahora se revierte.

La globalización neoliberal le dio a esas tendencias, una dirección específica e incuestionable; el hombre ya no es más el centro de la sociedad, ahora es el mercado el único actor.

* Diplomático, jurista y politólogo. 

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