Jorge Bautista Lara
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Cuando Trump ha vertido declaraciones tóxicas contra China, así como imprudentemente hablar con la presidenta de Taiwán, irrespetando las tradicionales relaciones diplomáticas, no se ha tenido presente que fue ahí donde se escribió hace milenios “El arte de la Guerra” (Sun Tzu), una biblia de las Academias Militares. Olvidando las lecciones de Federico: “En la guerra a veces vale tanto vestirse de zorro como de león, pues la astucia puede triunfar donde la fuerza fracasó”. Y cuando se amenaza con una guerra comercial, igual se olvida que “El ajedrez es una metáfora clásica del poder” (Moisés Naím). Trump asumirá luego de una partida de ajedrez donde Obama ha salido lastimado en costados y rostro, ante un estratega astuto y calculador como Putin (pecado no conocer la Historia de Rusia). Se instaló en el escenario internacional en Siria y Crimea, firmando acuerdo con Turquía (miembro de OTAN y en proceso con UE), donde no está Occidente, y entrando en Filipina. Obama se creyó hábil, estudiado y más poderoso que Putin. Luego de 8 años los resultados en geopolítica dejaron otra realidad: Rusia ha regresado como potencia. Trump no está aprendiendo; asumirá creyéndose más hábil, astuto y poderoso en lo económico y militar que China. La historia no apunta a eso si enfrenta a la milenaria, culta, paciente, e imperial China. Definitivamente se aconseja retroceder y aprender las lecciones de aciertos y desaciertos de Napoleón, Alejandro Magno, Julio César, Aníbal, Clausewitz (sus estudios), Gedeón, Cromwell, Gustavo (padre de la guerra moderna), Federico y Sun Tzu. China cuando inició su crecimiento, definió una política del “abrazo del Oso”, mezclando cada músculo y tendón con los de EE. UU.  para que llegado el momento, si se intentaba dañar a China, Estados Unidos se hiciera daño a sí mismo en sus propios intereses. ¿Resultado? En 2017 lo sabremos; Trump intentará hacer la guerra comercial y separarse de China. Pasaríamos de la guerra militar con Rusia e Irán en Siria; a la guerra comercial, económica y financiera con China a nivel global; esto arrastrará a países y continentes, difícilmente será excluyente de aristas en lo militar, a como se observa en el desarrollo, venta y movimiento militar de China. La variante: de un enfrentamiento terrestre y aéreo en Siria, a otro en tierra, mar (EE. UU.  anunció la movilización del 60% de la Flota de Guerra para Asia Pacífico) y aire, a la par de lo comercial y financiero. Lo que se traduciría en una Guerra Total. El resultado: Obama instaló a Rusia, Trump instalará a China ¿A qué costo? Es la Tripolaridad temida por Estados Unidos, pero sabida. Algo que sale de la opción  “me gusta” - “no me gusta”. En palabras de John Laffin se diría que ante este escenario de 2017, la soberbia está limitando el aprendizaje que nos llevaría a una mejor opción de negociar: “Muchos generales aprendieron a partir de sus propios errores; Napoleón trató de no cometer errores; aprendió de los errores y los triunfos de los demás. Sus únicos errores graves ocurrieron cuando no contó con lecciones históricas que lo guiaran. Si un comandante anterior a él hubiese hecho una desastrosa marcha sobre Moscú, Napoleón nunca la habría hecho.”

Enfrentarse no es opción de humanidad; Laffin ha señalado que luego de una batalla el espectáculo en el campo de batalla es terrible por la cantidad de sangre, hierro, cuerpos y muerte. Siria es ejemplo presente. Pero sea cual sea el escenario, existen  principios del arte militar a como es el “no menospreciar nunca a un enemigo”, regla de Napoleón;  así como el saber escoger al enemigo, y en este caso la escogencia ha sido la peor; China tiene en sus manos su deuda sustancial. EE. UU. se presenta con pésimos antecedentes en resultados militares: Afganistán, Irak, Libia y Siria. Maestría en iniciar guerras, y torpeza en mantenerlas y terminarlas. Pero eso fue juego de niños, China es otra cosa. Se violenta el principio de un Estado Mayor unificado, al presentarse Trump con un equipo de gobierno discorde. Preocupa, para nosotros, que la OTAN, Israel y EE. UU. (protagonistas de Siria), están ahora entrando en América Latina por Colombia; cuyos pasos, acuerdos y compras en lo militar, son alarmantes y edifican una plataforma (en Nicaragua no se conoce esto). Algo que se coteja con los negocios del gigante asiático (250,000 millones en Latinoamérica y el Caribe en los próximos 10 años). Esto lleva a una analogía con Oriente: OTAN-EE. UU. vs. Rusia; ahora mueven piezas para definir los territorios de la próxima guerra OTAN-EE. UU. vs China en América Latina (una de las zonas seleccionadas). Seguro estará Rusia. Algo que definirá la Tripolaridad, con predicción de terrible escenario en sangre, migración, muerte y hambre. Sun Tzu desde la antigüedad aconsejó que una guerra jamás se libre de manera irreflexible, y que no exista mejor guerra que la que se evita. Colocando el papel de árbitro de las fuerzas armadas como última opción, no primero. La definición de la Tripolaridad no podremos evitarla, pero sí tener la esperanza que esta se defina de la manera menos dramática posible ¡Dios nos ampare ante lo irreflexivo del uso del poder entre quienes gobiernan!

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