Galo Muñoz Arce
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Se dice que todas las instituciones funcionan, pero no se califica su funcionamiento. Funcionan mal. En otras palabras, no funcionan. Si tomamos como referencia el Concejo Supremo Electoral, ahí queda clara que su actuar está siendo cuestionado.

Por citar un ejemplo, quienes se encuentran al frente de las Juntas Receptoras de Votos, en nuestra provincia son miembros  del oficialismo, lo cual deja  dudas y sospechas sobre la transparencia en el proceso electoral.

Las instituciones electorales  están siendo altamente criticadas el hecho de formar parte del oficialismo  y cerrar  espacios de participación  a las otras tiendas partidarias que no comparten con sus intereses políticos.

Diego Delgado Jara, excandidato a la presidencia, catedrático universitario, sostiene que hubo irregularidades en elecciones pasadas, cuestionó el sistema de conteo de votos y escaneo de firmas de ciudadanos.

¿Hay mil seiscientos millones de votantes fantasmas? Un grupo de ciudadanos de Cuenca, sobre la base de investigación estadística, denunció las incongruencias entre el padrón electoral y el número de habitantes habilitados para votar, según datos del INEC.

Esta denuncia se suma a las indistintas hechas por Nelson Marroquín y Gilmar Gutiérrez sobre las inconsistencias en el padrón del 2017. Sin embargo, el exconsejero Fausto Camacho, miembro del Observatorio Electoral, duda de esas cifras entregadas por la oposición, pero exige que el CNE, para solventar cualquier sospecha de fraude y cimentar la confianza en el proceso haga público el padrón electoral.

El Frente de Defensa Nacional, entidad que dirige Pablo Jerves Cueva y lo coordina el Arq. Adrián Abril, ciudadanos de intachables antecedentes, han difundido y puesto en evidencia en forma documentada “las escandalosas incongruencias y eventuales riesgos de manipulación de resultados de las elecciones del próximo 19 de febrero del 2017, para elegir presidente de la República como de los asambleístas”.

De manera específica, advierten a la ciudadanía “en base a las cifras y documentos oficiales del Instituto Ecuatoriano de Estadística y Censos, INEC, así como del Servicio Nacional de Información (SNI) y Secretaría Nacional de Planificación y Desarrollo, que las cifras presentadas por el Consejo Nacional Electoral (CNE) no cuadran de modo alguno con las antes referidas de documentos oficiales.”

“En primer lugar –indica en forma textual su denuncia, con el respaldo documental- el número total de votantes acreditados, en cifra publicada por el CNE en los medios de comunicación –con fecha 4 de octubre del 2016-, llega a 12,816,698 ecuatorianos.

Pero resulta que de conformidad a los datos del INEC, el número total de ecuatorianos mayores de 16 años en edad de votar alcanza un 11,200,539 personas, situación que permite una diferencia numérica de votantes en exceso de 1,616,159.

Los integrantes del Frente de Defensa Nacional, en una sesión extraordinaria, con los integrantes de la Comisión Nacional Anticorrupción, calificaron a este exceso como "votantes fantasmas".

El cuencano Pablo Jerves dijo que “estos 1,616,159 votantes fantasmas, que constan en el padrón electoral y exceden en forma escandalosa el número de ecuatorianos que están registrados en el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC) equivale al 14.43 por ciento del total de potenciales votantes, esta cantidad y porcentaje  podrían alterar en forma tremenda los resultados electorales e incluso inclinar los resultados a favor de un candidato determinado”.

Con estas cifras y porcentaje se podría evitar una segunda vuelta o garantizar en ella una presencia injusta de un binomio, e incluso modificar de forma sustantiva la conformación de la Asamblea Nacional, agregó.

La denuncia se basa en las proyecciones del INEC sobre la población ecuatoriana, que según los investigadores vinculados a universidades cuencanas, han mostrado exactitud en los cálculos hechos y que fueron corroborados entre los censos del 2001 y del 2010.

Es decir, las proyecciones poblacionales del INEC para el 2010, que se hicieron en el 2001, tuvieron una variación de apenas 0.72% respecto de los datos reales obtenidos en el Censo de Población y Vivienda del 2010, el último que se ha realizado.

Para concluir, esta situación es una señal inequívoca de que estamos en una decadencia política, ética e institucional. Ecuador  va de mal en peor pues todos los días los asuntos sociales y políticos se deterioran.