Jorge Isaac Bautista Lara
  •   Managua, Nicaragua  |
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Me decía un profesor: “El transporte en Nicaragua es un sector enfermo”. Y al escuchar esto se tiene presente lo que dice Manuel Hercel: “La movilidad es la expresión de un derecho de los ciudadanos”, y por ello en nuestras planificaciones “la intervención pública es necesaria. La anticipación es necesaria”. Más y cuando se sabe que “la ciudad se caracteriza por ser el lugar por excelencia de la relación social”. Y es que una enfermedad  con el tiempo si no se controla se hace grave, y si no se es persistente en medicar y tomar las medidas, la enfermedad se hace fuerte y peligra la vida del paciente en sus partes, o en el cuerpo completo, al punto de llegar a la amputación. El ministro de Transporte e Infraestructura (MTI), Pablo Fernando Martínez tiene más de diez años de ser ministro; y de su currículo como ministro se le ha calificado a niveles de bueno para arriba, en cuanto proyección, planificación, ejecución, realización y evaluaciones de sus proyectos y períodos presupuestarios.

Pero, existe una nota que no ha sido la mejor en años por los resultados en las carreteras, control de transporte y número de víctimas va quedando con dato rojo en el sector: su tendón de Aquiles. Y por lo visto, como van las cosas agravándose en las estadísticas y accidentes de transportes colectivos, llegará el momento en que se retire y esa nota saldrá sin pase a promover y con sabor amargo, quedando en la historia de su administración como su gran debilidad. Igual está pasando con Fidel Moreno, en la Alcaldía de Managua (ALMA), con notas positivas en obras como parques, limpieza de cauces y malecón; pero sus notas en algunos segmentos como transporte sus resultados son rojos (Irtramma). El caso del chofer Danny Vicente de la ruta 164 (con una joven madre de muerta y 14 heridos) era un “asunto de tiempo”; le tocó a él y no a otro de los choferes de bus la ruleta. Aunque eso no detiene el siguiente hecho de bus cuando las razones por las que se estrelló son las mismas que están presentes en casi todos los choferes.

En varios momentos se ha seguido a ciertos buses cuando conducen en Managua, taloneando el acelerador para observar la velocidad, existiendo trechos donde desarrollan 80 y hasta 90 km/h en la ciudad, no se diga en la carreteras entre los municipios, siendo el caso concreto (para citar) de la embajada de EE. UU., donde las rutas llenas de pasajeros al bajar por el parque las Piedrecitas, lo hacen a velocidades cercanas a los 90 km, luego frenan en seco para dar el giro al sector del lago. ¿Cómo aguantan esas unidades una velocidad de tal magnitud, en bajada, con 150 personas al frenar? No se explica, excepto un milagro, que a la fecha no se haya dado por ahí el accidente, sino en la 164. Era asunto de tiempo, y es asunto de tiempo que se repita.

La percepción de la ciudadanía es que el Estado y las municipalidades son “reos” del sector transporte, que se está manejando por especies de “carteles” que controlan y presionan cuando algo no les gusta, privilegiando el ganar, al grado de avaricia. En el caso de países como China, cuando observan un problema de dimensiones como esta, tiene una frase para resolverla: “hay que meter más personas al asunto”, que es meter más brazos y cabezas. En el caso de transporte, esto tendría que tocar la posibilidad de abrir concesiones a otros inversionistas que tengan la disponibilidad de mejorar el sector. Managua hoy llega casi al millón y medio de habitantes; en el mediano plazo tendrá los dos millones. Es decir, que si el problema está donde está con esta población, luego será peor. Existiendo un problema de “autismo” en las instituciones, cada uno hace lo suyo en su competencia, sin integración a los otros en plan global. Manuel Herce, autor de varios libros sobre urbanización, ha que escrito “no hay cambio sin resistencia social, y la evolución se produce sobre procesos siempre dialécticos”.

El cambio del sector transporte ha de darse para mejorar notas, creando un verdadero y futurista “plan de movilidad” de los usuarios de transporte, porque hoy en día la movilidad (ir a colegio, trabajo, casa, comercio, mercado, universidad, familia, etc.) está siendo el equivalente a transporte; aunque son palabras distintas. Por el momento, tendremos que decir con tristeza, transporte sigue siendo el talón de Aquiles de Pablo Martínez y de Fidel Moreno.

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