Bayardo Altamirano
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Es oportuno soñar con algunos cambios estructurales que beneficien a nuestra economía. Soñar es el principio para hacer realidad.

El automóvil eléctrico surgió antes que el de gasolina. Thomas Alva Edison fue uno de sus entusiastas defensores. Discutió con Henry Ford señalándole que el auto eléctrico tenía grandes ventajas respecto al de gasolina: 1) Tiene menos partes móviles, dado que solo tiene el rotor del motor eléctrico y 2) La eficiencia del motor eléctrico es de alrededor de 90%, mientras que el de gasolina anda por 15%.

Sabemos que el petróleo, tarde o temprano se va a agotar; el consumo de dicho combustible está directamente relacionado con la elevación de la temperatura del planeta y el aumento del nivel del mar, razón por la cual se ha hecho un llamado mundial para que todos los países contribuyan a mitigar los efectos del cambio climático y usen fuentes renovables de energía y finalmente importamos la gasolina, lo que se traduce en una elevación periódica de los costos, como ocurre ahora. Pese a la ayuda de Venezuela.

El primer sueño es formar una empresa que se encargue de producir los primeros automóviles y camiones nacionales que se dedicarán en un principio a taxis, lo cual a todas luces es buena noticia. Asociados con los chinos podemos integrar académicos de Ingeniería Mecánica de la UNI y podríamos también formar asesores en la UNAN. Ambas  universidades acumularían experiencia y ofrecerían empleo a los inmigrantes que regresen de Costa Rica. 

Ya existen algunas empresas, que han hecho demostraciones de sus camiones eléctricos.  Vale la pena mencionar a la empresa china de camiones solares BYD, que está produciendo para todo el mundo. Para el canal terrestre podríamos pensar en ferrocarriles eléctricos.

El segundo sueño es fundar una empresa que brinde empleo a los inmigrantes que regresen expulsados por Trump, que sea encargada de hacer centrales solares de concentración y fotovoltaicas en todo el país, que se encargarían de producir la energía eléctrica que requerirían nuestros transportes eléctricos y colaborarían de manera en la producción de electricidad para exportar a toda Centroamérica.

Algunas ventajas de los transportes eléctricos son: 1) Reducir hasta cero, la importación de gasolina, en un país sin petróleo, 2) Empezar a construir seriamente y con un objetivo concreto plantas termosolares y fotovoltaicas, colaborando para mitigar el cambio climático global, 3) Reducir a cero la contaminación de las ciudades (los transportes de gas contaminan, aunque sea 60 por ciento menos que los de gasolina) y 4) Empezar a utilizar transportes más eficientes.

Les dejo en las manos esta papa caliente.