Eddy Zepeda
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Con todo el respeto que merecen quienes son aludidos o vinculados al tema expuesto, inicio pidiendo disculpas por cualquier interpretación equivocada. No se pretende juzgar a nadie  por sus decisiones de comportamiento o conducta. Dice Varela en su canto: "La libertad solo es posible cuando no es de nadie". Igualmente diríamos, cada uno es dueño de su propia sexualidad, siempre y cuando no dañe a otra persona.

Habiendo entrado en puntillas con este párrafo introductorio, parece ser urgente abordar frontalmente esta temática, sin temores, sin ambigüedades, siendo objetivos y sobre todo respetuosos. La evidencia habla de un 20% aproximadamente de población que vive su sexualidad en sociedad de manera contraria o distinta a su sexo biológico. Donde converjan cinco personas, una será parte de esta estadística. 

Recientemente se destacó la noticia de la graduación de una persona en una universidad pública, cuyo comportamiento en su grupo social es femenino, pero su nombre de pila y genitales son del sexo contrario. Se destacó como un logro de la comunidad diversa. 

La ciencia médica clasificaba como alteraciones del comportamiento, hasta hace pocas décadas, dentro del campo de la salud mental, a quienes pertenecían a lo que en la actualidad se identifica como comunidad LGTB. Es decir, eran vistos bajo la lupa de psiquiatría. Los estudios de la embriología y fisiología han esclarecido que el ser humano en su etapa embrionaria posee los dos sistemas genitourinarios, es decir, masculino y femenino, prevaleciendo uno de ellos y atrofiándose el otro cuando ya existe maduración completa de los órganos y sistemas. Fue descartada, entonces, la hipótesis psiquiátrica al analizar dicha situación.

Biológicamente se nace masculino o femenino, excepto en los casos de hermafroditismo, que pueden poseer ambas características. Socialmente, bajo la óptica de la sexualidad como proceso psicosocial integral y de Derechos Humanos, pero no propiamente biológico, se dice que la persona puede desenvolverse como hombre, mujer, o variantes ya conocidas (LGTB). No podemos cambiar a la naturaleza, tan solo podemos intervenir en ella para cambios de forma pero no de fondo. Lo cóncavo y lo convexo pueden acoplarse, mas no lo convexo con lo convexo. Igualmente, la ley de la energía explica que los polos eléctricos para que funcionen deben ser contrarios u opuestos, pero no iguales.

Insistiendo en el debido respeto con que debe manejarse esta temática urge que las autoridades competentes (Estado, Iglesia, Academia, asociaciones de personas vinculadas, etc.) aborden de manera científica, objetiva, humana, lejos de toda concepción mágica, religiosa o surrealista la temática de la sexualidad humana en los contextos modernos, donde la sociedad del conocimiento aporta evidencia de procesos seguros en  lo referente a significancia de los análisis, lejos de cualquier empirismo riesgoso.

Tan cierto es que solidaridad y solidarismo no significan lo mismo (hablando del campo social), a como que sexualidad y sexo tampoco lo es. En el primer caso, justificar el caos desencadenado por tanto desorden que genera el crecimiento fuera de control de actividades de sobrevivencia (talleres, clínicas, pulperías, bufetes, mercados, bares, etc.), con la justificante que ¡De algo tienen que vivir¡, independiente de los problemas de tipo sanitario, de seguridad, de violencia, etc. que generen. Asimismo se aplica en el contexto que ocupa la atención del presente artículo: sexualidad es un concepto más sociológico, de comportamiento, de tolerancia, de aceptación de grupos humanos diversos, en tanto, que sexo se limita a uno u otro desempeño dentro de un contexto de ser hombre o mujer. Juan nació miccionando de pie y Juana lo hace sentada. Por más que intentemos cambiarlo no lo podremos hacer.

Para concluir mencionaremos otra situación similar en cuanto a conceptos: La discapacidad (de cualquier tipo). Quien nace con una limitación (física, mental o sensorial) tendrá desventajas en relación al  resto de personas sin limitaciones, dependiendo su inclusión e integración al modelo de sociedad en que le corresponda crecer. Unas son más inclusivas y otras más excluyentes.

Igualmente, en el caso de las adicciones, LA NEGACIÓN del problema es la principal limitante para su superación. Por tanto, quien es parte de alguna de las variantes (LGTB), lo primero que debe hacer es aceptarse y presentarse como es y luchar por sus derechos como ser humano diferente.

*Medico

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