Jorge Isaac Bautista Lara
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En el año 1846 inició en Francia (La Salette – Fallavaux), lo que se ha llamado “Era Mariana”. Ahí en La Salette, la Virgen se apareció a 2 pastorcitos: Melanie Mathieu (15 años) y Maximin Giraud (11 años). Estos niños se habían conocido el 17 de septiembre, y la aparición se dio solo 2 días más tarde: el 19.  Los niños narraron que encontraron una Señora rodeada de una bella luz “…sentada, la cara oculta entre sus manos, los codos apoyados sobre las rodillas, en una actitud de profunda tristeza”. Cuentan que la Señora se levantó y les dijo “¡Acercaos, hijos míos, no tengáis miedo, estoy aquí para contaros una gran noticia!”.

Dijeron que “Parecía una madre a quien sus hijos habrían pegado y se había refugiado en la montaña para llorar”, y ella les dijo “Hace tiempo que sufro por vosotros”. Decían que “su fisonomía era majestuosa, imponente, pero no imponente como son los señores de aquí abajo. Ella imponía un temor respetuoso… respeto imbuido en amor, atraía hacia si… era una expresión de amor que no puede explicarse…”. Para ellos “La Señora Virgen era toda bella y toda formada de amor”. Unos años más tarde, el 11 de febrero de 1858 apareció en Lourdes (Francia). El lugar escogido era una Gruta; totalmente sucia, oscura, húmeda y fría, se le llamaba “el cubil de los cerdos”, porque ahí se llegaban a resguardar los cerdos que pasaban por esos lados.

Y ahí apareció la Virgen con su pureza y amor de Dios para entregar un mensaje, un signo, de la necesidad de regresar a Dios y limpiarnos, es decir: la Virgen buscaba a los que estábamos perdidos: nosotros. Y buscó entregar el mensaje a personas puras a como era esa niña sencilla y de extracción tan humilde. La persona a la que se le aparece es una niña de 14 años llamada Bernadette. De extracción muy pobre, que apenas podía hablar el francés; hablaba un dialecto que se habla en Lourdes. A esta niña se le apareció 18 veces (entre el 11 de febrero y el 16 de julio del mismo año). Después de las apariciones, la niña siguió con su vida sencilla y humilde. Luego entró al convento y recibió el nombre de Sor Marie Bernarde (Marie por las Apariciones y Bernarde por su nombre de pila). Al narrar la forma en que se comunicó dijo: “Ella me habló en dialecto”, inmediatamente la cuestionaron “La Virgen no pudo haber hablado en dialecto”, y agregaron “Dios y la Virgen no hablan dialecto”, a lo que respondió ella “¿Cómo podemos saber nosotros dialectos si ellos no lo hablan?”. Ella se identificó con Bernarde: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. Tanto en La Salette como en Lourdes se escogió a niños humildes. En Fátima, el 13 de mayo de 1917, apareció nuevamente, siendo los escogidos tres pastorcitos, nuevamente niños: Lucía (10 años), Francisco (9 años) y Jacinta (6 años); e igual que en La Salette y Lourdes se muestra como Virgen peregrina de la Fe y Paz. Dando un mensaje contracorriente, contra lo que está imperando en cada una de esas épocas (cada vez que ha aparecido) llamado nuevamente a la oración, conversión y la paz, entre los seres humanos.

Advirtiendo que de seguir por el camino que se va, conducirá al precipicio de la humanidad. Invita a la paz; con la oración y penitencia que ya desde La Salette ha dicho no descuidar, advirtiendo en ese momento que el orden y justicia serán pisoteados. Y que los homicidios, odio, envidia, mentira y discordia estaban inundando al ser humano, sin amor a la patria y la familia. Y que estaban dando lugar al materialismo, ateísmo, espiritismo y toda clase de vicios. Fátima aparece y llega  en la Primera Guerra Mundial; anuncia su terminación. Pero advierte de otra peor si no se regresa al Padre, a Dios, por medio de la oración y la misericordia. Lo que resulta un mensaje sencillo y concreto que manda a nuestra conversión, y por ello Fátima se escribe con esperanza y ternura; y pide dar una vuelta a los valores y defectos que están prevaleciendo en la actualidad en la sociedad, como al valor de la convivencia pacífica.

Ella pide “Orad mucho y haced sacrificios por los pecadores”. ¿Por qué niños como portadores de sus mensajes de paz y oración? Porque representan lo delicado y hermoso dentro de unas familias. Como la forma de indicarnos lo que siempre hemos de tener presente, por ser los depositarios de una generación que se forma. Para indicar que la construcción de Fe y Paz inicia desde la niñez; desde la familia.

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