Tania Marín Macías
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Fumar cigarros electrónicos o pipas de agua no es necesariamente “menos malo” que fumar un cigarrillo.  Aunque hoy pocos ponen en duda los efectos nocivos del tabaco sobre la salud, aun persisten nociones erróneas sobre las alternativas que existen. Lo único bueno para tu salud es no fumar. 

El uso del tabaco continúa siendo un problema de salud pública mundial. En América Latina, el consumo por parte de las mujeres ha aumentado, particularmente entre las adolescentes en países como Argentina. La buena noticia es que una mayor consciencia, sumada a la adopción de políticas públicas anti-tabaco y a la aplicación del Convenio Marco Internacional para el Control de Tabaco, ha resultado en una disminución global en su consumo. Pero esto no es suficiente; aún hay mucha desinformación respecto al riesgo que representa consumirlo.

Los cigarrillos manufacturados son los favoritos entre fumadores a pesar de que sus consecuencias para la salud son conocidas e irrefutables. Ante esto y con la promesa de lograr los mismos efectos sin consecuencias negativas, el mercado ofrece a los consumidores alternativas supuestamente menos dañinas. Recientemente, los cigarrillos electrónicos y las pipas de agua se han popularizado como reemplazos al cigarrillo. Sin embargo, ninguna opción es tan saludable como piensas.

Mito 1: Los cigarros electrónicos son menos nocivos y no generan dependencia.

Los cigarros electrónicos (e-cigarettes o e-cigs en inglés) son dispositivos electrónicos que, al calentar una solución (e-liquid en inglés), crean un aerosol, usualmente saborizado, que las personas inhalan. En muchos lugares, se ha adoptado el anglicismo vaping para referirse al acto de inhalar el aerosol producido por el cigarro electrónico.

Los riesgos a la salud causados por estos dispositivos están asociados al tipo de sustancia que suministran. El aerosol que producen contiene múltiples sustancias tóxicas como glicoles, aldehídos, metales, partículas de silicato, entre otros, y se ha comprobado que estas sustancias contaminan el cuerpo.

Existen dos tipos de cigarros electrónicos: los que suministran nicotina y los que no. La nicotina que generan los cigarros electrónicos produce los efectos ya conocidos, genera adicción y favorece el desarrollo de células cancerígenas, además, tiene efectos adversos sobre el desarrollo fetal. Los cigarros electrónicos no deben ser utilizados por niños o por mujeres embarazadas o en edad reproductiva.

Aunque el número y nivel de toxinas generadas por el uso de los cigarros electrónicos, en promedio, suele ser menor que en los cigarros comunes, en algunos casos se han detectado concentraciones iguales o incluso mayores, o toxinas que ni siquiera se encuentran en los cigarros comunes.

Al tratarse de un producto relativamente nuevo, son controversiales porque hace falta mayor y mejor evidencia para determinar si los cigarros electrónicos pudieran representar una alternativa efectiva para dejar de fumar, y cuáles serían los efectos de su consumo a largo plazo. Sin embargo, la evidencia existente demuestra que las consecuencias son iguales o, por lo menos, similares a las ocasionadas por los cigarros comunes. Por todo ello, e incluso debido a intereses comerciales, la regulación de los cigarros electrónicos varía sustancialmente entre países.

Mito 2: Las pipas de agua no contienen nicotina.

Las pipas de agua, también conocidas como shisha, hooka o narguile, funcionan con carbón, cuyo vapor es aspirado a través de una manguera. El consumo de pipas de agua como tabaco es bajo en América Latina, sin embargo, los estudios en la región son escasos. Lo que se sabe es que hay una creencia bastante extendida, aunque sin fundamento, de que el agua “filtra” el humo antes de ser inhalado. Debido a la diseminación del tabaco con sabor, se piensa erróneamente que no se está consumiendo tabaco o nicotina.

El consumo de tabaco mediante pipas de agua se ha asociado a enfermedades respiratorias, dentales y de la cavidad oral. Los efectos a largo plazo del uso regular de pipas de agua también está asociado con enfermedades como el cáncer oral, esofágico, carcinoma gástrico, la bronquitis crónica, enfisema pulmonar, aumento del riesgo cardiovascular, entre otros padecimientos. Si bien es cierto que existen pipas de agua que son preparadas sin tabaco, el humo que estas producen tiene los mismos componentes tóxicos que las preparadas con tabaco, a excepción de la nicotina.

Más allá de los mitos, es una realidad que ni los cigarros electrónicos ni las pipas de agua son inocuos, al contrario, son más dañinos para la salud de lo que piensas. En muchos casos, las consecuencias son similares a las producidas por los cigarrillos normales, aun para los fumadores pasivos. Es así que su uso es una forma más –no inocente-– de consumir tabaco.

En el Día Mundial sin Tabaco, vale la pena recalcar que no importa cómo fumes, el impacto sobre tu salud puede ser muy grave, por lo tanto, es mejor evitarlo. 

* Tania Marín Macías colabora como fellow en la División de Protección Social y Salud de BID. 

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