Jorge Isaac Bautista Lara
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Para que en una ciudad se pueda sentir la seguridad, nuestra pertenencia, la identidad (su recuperación); hemos de retomar algo que en Managua hemos perdido a nivel de barrios, asentamientos, residencias y colonias; y es la necesidad de recuperar el contacto humano. Y esto solo se logra cuando se hacen las infraestructuras que lo promocionan y lo provocan. Pero cuando nos quedamos con un desarrollo inmobiliario distante y carreteras sin aceras que facilitan velocidad de vehículos, camiones y motos, así como el aumento de su número; las cosas no van en la línea de las personas, sino de los objetos.

El paso, decisión, de una autoridad gobernante inteligente y sabia ha de ser el consultar al “nativo experto”, que no es otro que el propio habitante y usuario; para que se logren inversiones en proyectos más concretos, seguros, sostenibles y reales. Las ciudades mejor planificadas del mundo descubrieron esto. La idea de los parques construidos en Managua han resultado una excelente y estética idea inicial en marcha, mas no son suficientes; pues los parques están requiriendo de las aceras y puentes peatonales que lleven las concentraciones poblacionales a ellos.

Si ubicamos la idea de una pirámide en las prioridades y en su cúspide aparece una punta angosta, y en la base la parte más ancha; la idea de la persona hace imprescindible invertir la pirámide de manera que la punta se ubique en la parte baja, invertida, de manera que la parte ancha, el ser humano, quede arriba en rango de importancia y en esa altura ubicar a la par las inversiones económicas de la ciudad.

Por el contrario, la base debe ser la angosta (vehículos), para mostrar que estarán en segundo lugar de cara a los seres humanos. No se comprenda en ello cómo  desconocer el problema vehicular, sino entender que en el conjunto, la prioridad es la escala humana. Y en ese punto existe una paradoja económica, y es que las obras de infraestructura para vehículos absorben, por su naturaleza, mucho más costos en su estructura en sí misma, que cualquier obra para peatones. Pero encontramos que seguimos dando privilegio en las obras que se están proyectando al espacio para vehículos.

Obras como el estadio de beisbol de Managua han frenado para futuro cualquier expansión de la UNI en ese costado; y la ampliación de la pista, proyectada desde carretera Norte que pasará por Metrocentro, sector de UCA y UNI… hasta Siete Sur; ocupará y disminuirá otro lindero de la UNI (frenando otro costado) y afectará el costado principal de la UCA, destruyendo a mansalva una preciosa fila de árboles históricos. Las proyecciones derribarán muros (en ambas universidades) para dar paso a la ampliación de la pista por “necesidad y prioridad de la ciudad”. Surge la pregunta ¿Y no son las universidades parte sustancial y la esencia una ciudad y país?

En un momento en que cada año sube el índice de estudiantes que demanda aumento de carreras, aulas y laboratorios para estudio, resulta que en lo proyectado, se contempla quitarles espacio, exactamente en un contexto en que ellas aquejan urgencia de más espacio por las proyecciones de ingreso de más jóvenes según las estadísticas. El estadio acusa ya hoy problema serio de contaminación para la UNI en luz (reflectores en las noches) y ruido cuando se jueguen los partidos (bien para la fanaticada) pero ¿y las universidades? ¿Y el conocimiento de nuestros jóvenes? No se diga el transporte que afectará, inevitablemente, a una tercera Universidad: UNAN. Que unirá dos recintos, al trasladar  el que está ubicado en el mercado Oriental a sus instalaciones centrales.  

Esto originará un verdadero nudo en poco en el uso de buses y paradas, cuando los estudiantes con sus mochilas (muchos viajan a municipios) y fanáticos, compitan por un asiento. Estando así las cosas, está la proyección de la pista anunciada que cercenará espacio a los terrenos de dos universidades (UCA y UNI). ¿Cómo entender esto?

En un momento en que las universidades gritan por espacio; inversamente se les quitará terreno amparados “por las necesidades de la ciudad”. Hemos de anotar que si bien es excelente la idea de ampliar la pista, y los problemas que resolverá. Pero las mismas necesidades de la ciudad, como conjunto, aconsejan que las obras deban proyectar y hacerse, de manera que no toquen los espacios de las universidades. Conociendo que quienes dirigen la Alcaldía de Managua fueron dirigentes universitarios; se espera sensibilidad en comprender la escala humana que ocupan las universidades en una planificación. Evitando hacerles aún más daño. Respetar y pensar, en consecuencia, en su futuro desarrollo 
para con los jóvenes, el conocimiento y país.

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