Miguel Bolaños Garay
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El negocio de grabaciones electromagnéticas y de discos musicales o de simple publicidad, dio comienzo en Nicaragua en el año 1948, con la fundación de la Grabadora Nacional, propiedad de don Juan María Navas Barraza, quien a su vez era el grabador. Es don Juan María el pionero de las grabaciones en Nicaragua. Uno de los primeros compositores o cantantes que grabó en ese lugar fue Víctor M. Leiva y su primer tema en ser registrado fue “El caballo cimarrón”. Luego vinieron otros artistas como El Trío Monimbó, Los Pinoleros, Alberto Aguilar García, Jorge Isaac Carballo, Tino López Guerra, Otto de la Rocha, etc.

La Grabadora Nacional estaba ubicada frente al costado norte de la antigua catedral, o sea, contiguo al desaparecido Club Social Managua. Pero en ella solo se hacía la mitad del proceso. Don Juan María Navas entregaba o vendía la cinta matriz a don Miguel Hernández, el primer productor discográfico nicaragüense, y este se encargaba de enviarla a México, donde era hecha la reproducción en grandes discos de 78 revoluciones por minuto. Hernández se encargaba luego de comercializarlos en todo el país. También don Manuel Arana Valle, propietario de Radio Mundial entonces, hacía en su emisora reproducciones en acetatos de algunas grabaciones, pero con tirajes limitados.

El segundo grabador y también productor de sus trabajos fue don Alcides Gutiérrez Barreto, comerciante masayense propietario de los Estudios Ondina, de Masaya, que hizo sus primeras grabaciones en el año 1952. Su primera fue un 78 rpm grabado a los Hermanos Palacios, marimberos de Monimbó, con “El Garañón” en el lado A y en el B “Los Dos Bolillos”. Su hijo mayor, del mismo nombre, conserva una copia de las originales en su fonoteca. Don Alcides hizo un meritorio trabajo en la grabación en México y posterior difusión local de la música folclórica nicaragüense, incluso en obras de notable importancia en nuestra historia musical como son las del compositor masayense  Alejandro Vega Matus y del leonés José de la Cruz Mena. También realizó las primeras grabaciones de los cantos a la Purísima, sones de toros y artistas locales como Los Llaneros y Francisco de Padua Saldaña González, el gran “Paco Loco”.

El tercer grabador en nuestra escena fue don Salvador Cardenal Argüello, con sus Discos Centauro, en 1953. Cardenal, aparte de grabador y productor, era también un gran aficionado a la música clásica y la folclórica nacional. Su obra cumbre fue un álbum titulado “Nicaragua, Música y Canto” y a través de su desaparecida Radio Güegüense son recordadas sus “pequeñas lecciones de música”, cortos e ilustrativos tips en los que daba explicaciones en palabras sencillas para el buen comprender de la música.

En los años 60, el “boom” de la música electrónica en nuestro país, fue aprovechado por algunas radioemisoras que hacían grabaciones muy artesanales en sus cabinas radiales. Radio Católica con Bayardo Corea “El Indio” y Radio 590 con Mauricio “Chinito” León eran las principales, aunque no las únicas. En Radiodifusora Nacional también se hacían grabaciones, igual en Radio Mundial. Salvador Cardenal Barquero tuvo un estudio bastante limitado, donde muchos grupos nacionales hacían sus grabaciones y luego eran prensadas en la primera industria de ese tipo que hubo en Nicaragua como fue Discosa, de don Luis Pallais Debayle, que quedaba en la entrada a Xiloá. 

A mitad de los años 70, el mexicano Felipe Hernández, camarógrafo personal de Anastasio Somoza Debayle, fundó Producine, empresa que se dedicaba a editar y producir noticieros y documentales cortos de corte político y comercial. Dentro de sus instalaciones había el primer estudio de grabación con ocho canales y su grabador era Román Cerpas Acevedo. No existía otro estudio con esa capacidad y fue aprovechado por pocos grupos locales por el ambiente político que empezaba a descomponerse. A comienzos de los 80 se fundó Enigrac, empresa grabadora bajo la dirección de Luis Enrique Mejía Godoy, que durante casi diez años grabó y produjo con buena calidad una gran cantidad de músicos nacionales. Tenía una mesa y grabadora analógica de 24 canales. Al ganar doña Violeta Barrios la presidencia, la empresa fue desmantelada y sus archivos desaparecidos o destruidos.

Hoy en día existen muchos estudios caseros de regular calidad y pocos con buena tecnología como los de Radio Sandino y Radio Ya, así como el de Luis Manuel Guadamuz. Otros “caseros” con calidad son los de Ricardo Wheelock, Julio Cansino, Bikentius Chávez y Hugo Castilla. Pero el mejor estudio profesional de todos se encuentra en Masaya, el de mayor tecnología y calidad de producto final. Se trata de Promusicanic, cuyo propietario es Javier Ramírez Gómez, un tipo con muchos años de experiencia en el ramo.

*El autor es periodista y abogado.

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