Jorge Isaac Bautista Lara
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En cada época de la historia, en todos los continentes, han existido distintos procesos de globalización que se han ajustada a su propia y particular geografía, desarrollo social, tecnología y propio contexto. En cada momento de la historia los imperios se globalizaron hasta donde sus circunstancias, capacidades y tiempo de existencia se lo permitieron. En tiempos presentes, el proceso de globalización  se presenta con elementos propios de mayor intensidad, por el desarrollo científico, número de población, avance en las comunicaciones, y extensión que abarca el globo terráqueo. Pero también en la historia se daba que una vez concluida una forma de globalización, nacido un nuevo Imperio, este daba raíz y génesis a una nueva visión y proceso de globalización. Este finalizar e iniciar se daba en lapsos de tiempo a veces prolongados y en otros por procesos dramáticos de guerras.

Esos tiempos hoy no se tienen  ante la rapidez con que surgen y se extinguen las cosas en la modernidad. Nos toca vivir en un proceso de cambio de visión y ejecución de la globalización: pasaremos de una forma de globalización a otra forma (sin anestesia en el trasplante). Ellas traen nuevos elementos y principios; sin dejar de retomar lo útil y valedero del anterior. Un proceso no pacífico. Hemos de hacer la siguiente aclaración para darnos a comprender: la globalización que hemos conocido a gran escala hasta la fecha, ha comprendido lo económico, comercial, financiero, tecnología, social, cultural, etc. (ha sido amplia). Y se ha dado con una comunicación e interdependencia, entre los diferentes estados del mundo, unificando mercados, finanzas, sociedades y culturas.

En una especie de proceso que trató de homogenizar su comportamiento en la producción, administración, legislación, idioma, consumo, servicios y modas, entre otros. Demos fechas referenciales a este proceso, que nos permita acceder a ciertas ideas, para que sobre ellas comprender otras y en las que tratamos de explicarnos. Estando claros que el proceso de globalización es anterior, pero tomemos dos datos bases presentes: 1.- El año de 1978 marca en la economía la apertura de China al mundo. Su crecimiento medio en la economía desde 1978 al 2005 fue de 9.24%. Mejorando mucho a la fecha en su competitividad internacional en áreas como: electrodomésticos, textil, vestido, aviones, juguetes, plásticos, productor metálico, automóviles, etc. Mejorando a lo interno sustancialmente su propia infraestructura. Hoy, 2017, es la segunda economía del mundo. Algo que muchos cuestionan. Pero con todo en los próximos años el asunto estará zanjado de manera definitiva. 2.- En 1991 el presidente Bush, padre, aprovechando la desaparición de la URSS y el vacío que dejaba; dio a conocer la visión de un nuevo orden con la “globalización anglosajona”. Marcando libre circulación de productos y servicios, así como de los capitales. Con la permeabilidad de los Estados.

Un nuevo modelo que se representa en la OMC y que ha perdido vigencia irremediablemente. En este modelo se “inventó” una economía que se basa y sustenta en “productos financieros”. Que no es ni más ni menos, la apertura de “especulación financiera” como producto en el mercado. Producto no tangible, desvinculado de la economía real. Que genera ganancias exorbitantes a grupos privilegiados de países y sectores dominantes en los estados. Esto dio como resultado el divorcio entre economía real y la financiera. Con Wall Street a la cabeza, ocasionó la crisis del 2008 que llevó al borde de la quiebra a la economía mundial. Realmente EE. UU. es hoy un Centro Financiero, no económico. Como consecuencias trajo la división del mercado de trabajo y producción por país, pobreza extrema, desempleo, degeneración del medioambiente, mayor riqueza y pésima distribución, etc. Un sistema en una fase de crisis de mortal e irrecuperable; lo saben.

Está agotado. Las alternativas sobre la mesa que se están forjando son 2: a.- La desaparición de la “globalización comercial”, sustituyéndola por una regional: intensificar la “globalización financiera”. Conservando EE. UU. los puestos de trabajo, ante la poco competitividad que presentan sus industrias en el mundo actual. Basada esta globalización siempre en el patrón dólar. A la cabeza de esta propuesta EE. UU. b.- La “globalización económica”, por el otro lado, está sustentada en la producción y economía real. Saca del juego de manera gradual al dólar y el factor especulativo de Wall Street. A la cabeza de este nuevo orden esta China (1,370 millones de habitantes a los cuales deben alimentar, y que no le ve gracias al dólar norteamericano, ni a las especulaciones de Wall Street). Una pelea de elefantes, potencias; una moribunda personificada en EE. UU., y otra renovada en China. Dos sistemas de globalización en pleno litigio a imponerse y prevalecer. Prevalecerá el más consistente y fuerte.

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