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En la semana del 16 al 22 de marzo de este año, se ha juntado en la ciudad de Estambul una multitud extraordinaria de personas que examina la situación del agua a nivel mundial, de forma similar a lo que ya se ha hecho en los primeros cuatro foros que cada trienio atraen a jefes de Estado, organismos financieros, cooperantes, comerciantes, industriales, académicos, políticos, artistas, gente de bien muchos de ellos y oportunistas más de lo deseable otros, todos interesados en alguna faceta particular de la relación agua y seres humanos que va desde el bienestar social y la protección ambiental hasta la negación del derecho humano al agua a unos en beneficio de sus intereses comerciales.

Ya en el tercer día de este V Foro, las diferencias de los marcados intereses se han puesto en evidencia, así como la situación particular de los países empobrecidos y que al mismo tiempo contienen los mayores tesoros hídricos en proporción a su tamaño o el tamaño de su población - como es el caso de nuestra Nicaragua - y las capacidades financieras y tecnológicas del primer mundo, que busca eternamente el intercambio de nuestro oro por sus espejos.

Aunque claramente no necesitamos de un evento de esta naturaleza y magnitud para compararnos con los demás países y la forma de administrar su patrimonio natural, y así percibir la grave crisis hídrica nicaragüense, resulta oportuno compartir estas reflexiones e invitar así tanto a nuestras autoridades como a los ciudadanos que solamente piensan en el agua cuando falla el suministro en la ciudad o se enfrentan al agua impotable ya cotidiana en el campo.

Se ha enfatizado en este encuentro de Turquía en los discursos oficiales, que no es rica la nación que posee más recursos hídricos, sino aquella que pueda preservarlos. Y claramente, en Nicaragua la mejor forma de lograr su preservación es compatibilizar nuestra agenda de desarrollo humano con la oferta hídrica nacional. La enorme riqueza del agua nicaragüense sigue siendo nominal y potencial, sin que hasta ahora las buenas intenciones de las políticas hídricas decretadas en 2001 sean convertidas en principios operativos funcionales. A pesar de que con orgullo seguimos destacando nuestra flamante Ley General de Aguas Nacionales, aún la cantidad de tareas pendientes por la falta de implementación real de dicha ley no permite generar los beneficios que urgentemente necesita nuestro país.

Eventualmente, nuestra ley 620 promoverá el derecho al agua para la vida (población, producción de alimentos, energía, medioambiente), como elemento esencial del bienestar.

Los políticos de nuestro país (del partido que decida representar el interés nacional, si hay alguno que por favor lo proclame y lo asuma coherentemente), tienen la oportunidad de promover la gestión de los recursos hídricos nacionales como centro de las políticas públicas del desarrollo.

Mucho más allá del agua potable y el saneamiento básicos, que son derechos constitucionales del nicaragüense, el manejo de riesgos, la gobernabilidad del agua que asegure agua para todos los usos y todos los usuarios, están a nuestro alcance mediante la aplicación de la administración o gestión integradora de las aguas, suelos, bosques y otros componentes del ecosistema dialécticamente unidos a los procesos económicos, en el ámbito territorial de cada una de las veintiuna cuencas hídricas que forman a Nicaragua. El oro de los tiempos modernos es el agua, y nosotros seguimos sin valorar su importancia, igual que antaño, cuando nos deslumbró el reflejo de las cuentas de vidrio.

Mientras hoy día en el mundo entero hay ejércitos que se matan entre sí por acceder a las aguas del país vecino, empresas multinacionales cuya avaricia quita y pone a autoridades de gobierno que faciliten su explotación de agua, millones de seres humanos que enferman y mueren por contaminación del agua que consumen, nuestra Nicaragua tiene aún el agua necesaria, la capacidad y la oportunidad de fundamentar su desarrollo social y económico en el aprovechamiento y la protección de dicha agua, su mayor riqueza natural que sigue subvalorada, desprotegida y desperdiciada.

Aunque todo esto ya lo sabíamos antes del V Foro Mundial del Agua. Y, ¿qué va a hacer usted al respecto, cuál es su compromiso?

salmon@cira-unan.edu.ni

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