Gretchen Robleto Lupiac
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En días pasados, los dos principales periódicos de circulación nacional, dedicaron sus editoriales, al alarmante y creciente número de mujeres asesinadas en Nicaragua. El Nuevo Diario, en particular, en su Editorial “Violencia contra las mujeres exige respuestas educativas”, aplicó un enfoque introspectivo sobre su cobertura periodística a casos de violencia de género y cerró su reflexión con un llamado a la acción: ‘‘Este problema social requiere mayor atención, urge una campaña educativa firme y clara contra la violencia machista, en todos los estratos sociales’’. 

Su llamado a la acción pone la mirada en la doble responsabilidad de los medios de comunicación: informar y sensibilizar.  Así mismo, ubica en su justa dimensión la violencia machista, reconociéndola como un problema social, es decir, no exclusivo de las mujeres, sino un problema de todos y todas.  

Los medios de comunicación tienen el enorme poder de construir creencias y normas sociales, por tanto, debemos capitalizarlo para la construcción de una conciencia social que transforme esta realidad que nos está matando, no solo como mujeres, sino como sociedad. 

Nuestra sociedad vive expuesta a mensajes que refuerzan creencias y estereotipos. En ese flujo de información que se ha masificado con el acceso a Internet y redes sociales, podemos caer en una peligrosa trampa. Cuando se presentan noticias sobre crímenes contra mujeres y no se abordan los causales de la violencia, se puede generar la percepción de que los crímenes y la violencia hacia la mujer son inevitables y, por tanto, pueden terminar siendo ‘‘normalizados’’. 

El bajo nivel de conocimiento sobre el marco de protección legal que tenemos las mujeres, es otro problema que amerita ser mitigado y los medios de comunicación, sobre todo los masivos, pueden hacer una gran contribución en este aspecto. El Instituto de Estudios Estratégicos y Políticas Públicas (Ieepp), en la novena Encuesta de Percepciones sobre Seguridad Ciudadana, encontró que el 71.5% de la sociedad nicaragüense, desconoce la Ley 779, Ley Integral contra la Violencia hacia las Mujeres, una ley cuyo espíritu es crear mecanismos legales que sancionen la violencia hacia la mujer y los delitos contra su vida, su integridad corporal y emocional. 

En las transformaciones socioculturales, tanto medios de comunicación como personas consumidoras de información, tenemos roles y responsabilidades. Como personas consumidoras de información debe ser de nuestro interés, informarnos sobre aquellos temas que nos afectan de manera positiva y negativa, conocer nuestros derechos y cómo podemos ejercerlos, con qué mecanismos de protección contamos y sobre todo, socializar el conocimiento sobre el enfoque de derechos, una práctica que debe ser cotidiana, de tal manera que el respeto a la vida y la dignidad de las mujeres, sea una práctica social que nazca de lo personal, en el seno del hogar, en el trabajo, en los centros de estudio, en las relaciones interpersonales.   

Teóricos de la comunicación como Umberto Eco, bien han descrito que ‘Toda cultura se ha de estudiar como un fenómeno de comunicación’’. Una cultura de paz, de igualdad de género y de respeto a la vida de las mujeres, las niñas y adolescentes, podemos construirla aprovechando el potencial para el cambio que tienen los medios de comunicación y siendo desde nuestros ámbitos inmediatos de acción, voces en esa gran campaña nacional que debe concretarse. 

* La autora es Comunicadora Social, Máster en Gerencia de lo Social: Proyectos, Programas y Políticas Sociales.  

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