Esteban Solís R.
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El 22 de octubre más de 8 millones de cubanos están convocados para participar en unas singulares pero profundamente democráticas elecciones para elegir a sus delegados a las Asambleas Municipales del Poder Popular. Estos comicios en donde no hay campañas electorales (una de sus particularidades) porque el Estado garantiza en igualdad de condiciones la divulgación de las características y trayectoria de los candidatos, sus méritos y virtudes, porque al final, quien selecciona y decide quién será el que represente a los intereses de la comunidad es el pueblo.

Una singularidad más es que de acuerdo con la Ley Electoral ya fue creada la Comisión de Candidaturas Municipales integrada por siete persona, cuyas procedencias  las encontramos en la Central de Trabajadores de Cuba, la poderosa Federación de Mujeres Cubanas, los famosos Comités de Defensa de la Revolución y la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, entre otros. La democracia directa se materializa con la participación ciudadana, desde la base.

En ese sentido los ciudadanos se reúnen en asambleas por circunscripciones locales (una connotación conocida en Nicaragua en asuntos electorales) y eligen a mano alzada a los candidatos a delegados municipales. “¿En qué país del mundo, más allá de un partido electoral, un pueblo en asambleas de vecinos puede proponer a un candidato?” se preguntaba semanas atrás ante la prensa internacional la presidenta de la Comisión Electoral Nacional (CEN), Alina Balseiro.

En todo este proceso, las comisiones electorales han trabajado mucho en la organización y preparación de los comicios para garantizar la apertura de un poco más de 24 mil colegios electorales en las 12,515 circunscripciones de los 168 municipios del país. Está prevista una segunda vuelta el 29 de octubre si los aspirantes no obtuvieron más del 50% de los votos  válidos emitidos. Estas elecciones se desarrollan en un contexto histórico muy importante y decisivo para el  fortalecimiento de la Revolución. Complejo en el entorno internacional al que Cuba, por supuesto, no es ni mucho menos ajena.

A propósito de este asunto quiero rescatar unas declaraciones a la BBC de Mariela Castro Espín, pedagoga, sicóloga y sexóloga, directora del Centro Nacional de Educación Sexual de Cuba e hija del presidente cubano Raúl Castro: “Yo confío en el sentido de unidad del pueblo de Cuba para, ante los momentos difíciles, unirse más y salir adelante. Pero por supuesto, en los momentos oportunos vamos a seguir trabajando para que la voz del pueblo participe de la toma de decisiones. Eso es fundamental. Para mí es la verdadera democracia, la participación del pueblo en las decisiones. No  el pluripartidismo”.

No puedo pasar por alto tampoco un extracto del mensaje de Esteban Lazo, presidente de la Asamblea Nacional al pueblo cubano, que probablemente define en unas cuantas palabras el aspecto cristalino y revolucionario de una democracia participativa, que se lleva a la práctica: “Somos de los pocos ciudadanos del mundo que en reuniones públicas proponemos y nominamos, abierta y directamente  a los candidatos a delegados de circunscripción, en una manifestación de profunda democracia y de enorme responsabilidad, pues estos integrarán la Asamblea Municipal, donde tomarán importantes decisiones sobre la vida de los habitantes del territorio, como la aprobación y control de los planes económicos-sociales y del presupuesto local, entre muchas cosas”.

Obvio que en este nuevo contexto histórico por el que atraviesa la Revolución Cubana hay grupos contrarrevolucionarios, mal llamados disidentes, que parapetados en “plataformas opositoras” pretenden postular a sus candidatos presentándose como los defensores de las verdaderas transformaciones, pero cuyo propósito final es destruir el estado socialista. Sin embargo, la Revolución está atenta, los logros obtenidos durante décadas a costa de sacrificios y de limitaciones  no se los van a dejar arrebatar.

El sistema electoral cubano está a tono con las circunstancias actuales y también sujeto a modificaciones, asegura la titular de la CEN, Alina Balseiro. “La selección de los candidatos es la base democrática de dicho sistema, en el cual el pueblo propone investido de autoridad electoral” reitera la presidenta de la CEN. Un académico cubano definió el modelo electoral de su país como particular, idiosincrático y profundamente democrático.

estesor59@yahoo.com

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