Samuel Madrigal Fornos
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El nacimiento del Estado Moderno se enmarca como toda su evolución anterior, dentro de la forma de regulación del poder, los nuevos elementos que lo constituyen son: una autoridad permanente en el tiempo y el espacio, regulando las relaciones de una comunidad humana, brindándole protección, seguridad y paz. Los grupos formados por comunidades articuladas por intereses comunes, con colisiones de poca duración no llegaron a formar las bases del Estado Moderno, fenómeno que se inicia cuando los valores de identificación dejan de ser la familia, la comuna y la religión, en provecho de una organización estatal. Estos fenómenos socio-políticos se concretizan una vez que pierden poder y desaparecen los Estados eclesiásticos o papales.

Desde el fin del siglo XII (1100), se inicia el proceso de construcción del Estado en Europa, tomando como referencia los estados Eclesiásticos, constituidos por una institución permanente y durable desarrollando una política secular y un poder papal auténticamente soberano. A pesar del andamiaje jurídico político, la herencia más importante de los estados pontificios al desarrollo del Estado Moderno (1100-1600), fueron las técnicas administrativas, la centralización del poder y las relaciones con las estructuras dependientes. La cancillería papal es el vivo ejemplo, ya que su modelo fue seguido por países como Inglaterra y Francia en el siglo XIII. Esta perfección de la Administración vertical y poder descendente permitió a la institución eclesiástica dominar de forma absoluta la sociedad europea, y controlar el poder de sus vecinos por la capacidad de otorgar “investiduras a los príncipes”, sin la cual los soberanos no obtenían la procedencia divina del poder.

Rápidamente todos esos elementos esenciales de la estructura fueron asumidos por países como Inglaterra, Francia, España Alemania e Italia (siglo XIII).

Estos mismos países, que siguieron el modelo de los Estados eclesiásticos y su sistema de articulación del poder romperán los principios del Poder Espiritual y la obediencia cristiana, substituyéndola por la razón. Hobbes, Bodin, Locke Montesquieu y Rousseau dan los primeros pasos para desligarse del “Viejo Régimen” con el principio de la división de poderes de Montesquieu y la religión civil de Rousseau. Todos estos grandes pensadores fueron maestros en el arte de cambiar los valores de los individuos hasta llevarlos al año 1789 en el que todos los hombres se convierten en seres iguales.

El Estado desde entonces pasó de ser un Estado Industrial, moderado por la lucha de clases y la acción sindical, -gracias a los aportes de Hegel, Marx, y Engels, entre otros-, a un Estado de Bienestar, que duró hasta fin de los años sesenta. Desde entonces no ha aparecido en los países que rompieron la barrera de la legitimidad divina un intelectual capaz de proporcionar los indicios de un nuevo modelo de Estado. Los intereses creados alrededor del modelo, no permiten una transformación que no esté ligada a la economía, las finanzas y la industria. Los cambios se efectúan entorno a cómo delegar funciones del Estado, en nombre de eficacidad.

En América Latina, un nuevo modelo ha surgido basado en los principios de equidad interior y solidaridad internacional, Las funciones del Estado se han desarrollado en sectores que también son la preocupación del nuevo modelo europeo, la justicia, la salud, la educación y el transporte: La incursión en la vida económica de nuevos sectores de la población por medio de créditos y programas de apoyo con seguimiento técnico, han permitido asegurar las bases de un nuevo modelo de Gobierno con perspectivas en el presente y en el futuro en el nuevo Estado nicaragüense.


* Dr. En Ciencias Políticas por la Universidad 

de Paris X Nanterre.

Dr. En Ciencias Políticas por la Universidad 

Complutense de Madrid.

Profesor Investigador de la UNAN-Managua.

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