•   Managua, Nicaragua  |
  •  |
  •  |
  • Edición Impresa

Con el fin de acercar más rápido los servicios o productos a sus clientes, y ante las mayores exigencias de usuarios que demandan esa mayor prontitud y calidad en sus pedidos a domicilio, muchas empresas en Managua y el resto del país, han inyectado un mayor dinamismo al servicio de delivery, desatando una feroz competencia por quien llega primero a su destino.

En los últimos cuatro años el parque vehicular de motocicletas en Nicaragua se ha triplicado, pues mientras en el 2016 se calculaba en 300,000, este año ronda por las 370 mil motocicletas, y se estima que un 70 por ciento de las 62 mil motos vendidas el año pasado correspondieron a modelos sport y mensajeras, según datos del BCN, el Inide y Andiva.

Sin embargo, el delivery en moto es una actividad que opera sin mayor regulación o supervisión. Casi ningún repartidor de productos a domicilio cotiza ante el Seguro Social porque no son parte de las planillas de las empresas. La modalidad de remuneración se estima en 5 o 10 por ciento de la factura por cada entrega o entre 20 y 30 córdobas por cada viaje. Diez viajes por día podrían significar 300 córdobas diario para un motorizado, más C$80 o C$100 para combustible, sin derecho a viático de comida.

Son pocas las empresas que disponen de dos a tres motorizados contratados de manera permanente, quienes sí cotizan al INSS y les pagan el salario mínimo del sector servicio, que no supera los 5,000 córdobas mensuales. Esto es preocupante, considerando que, en los últimos años, los motociclistas se convirtieron en las principales víctimas de accidentes de tránsito. Según informes policiales, de las 791 personas fallecidas en accidentes el año pasado, 222 fueron motociclistas y 46 viajaban como pasajeros en las mismas, totalizando 268 muertes relacionadas a estos vehículos.

Esa informalidad del empleo los deja desprotegidos en caso de accidentes o problemas de salud, y además muchos circulan sin casco, sin documentación, cometen infracciones, por la falta de una cultura de seguridad vial, que debería ser promovida desde la empresa que los contrata.

Durante una breve encuesta con administradores de seis empresas que utilizan motorizados, descubrimos que ninguna contempla la ejecución de planes de seguridad vial, que ayuden a reducir los accidentes de tránsito. Además, los encuestados respondieron que no cuentan con presupuesto destinado a capacitar y entrenar a sus motociclistas subcontratados, y más bien esperan que estas acciones sean impartidas y coordinadas de forma gratuita por alguna institución del Gobierno.

Urge que el sector público municipal y sector privado trabajen en lograr amplios consensos para disminuir la precarización laboral e incrementar la seguridad vial. Entonces, ¿Qué medidas concretas se podrían entonces aplicar?

a)  La gestión por competencias del talento humano es clave para la sostenibilidad de la empresa en el largo plazo. Deben desarrollarse planes formativos para los mensajeros Delivery y/o sobre seguridad vial, de tal forma que se incremente la profesionalización de estos motorizados, para que puedan actuar correctamente y cuidar su vida y la de los demás.

b)  Las empresas deben de incorporar dentro de su estrategia de negocio, los planes de seguridad vial que garanticen su productividad y competitividad. Una orden que no llega a su destino por un accidente es una pérdida para todos.

c)  Crear un Registro Único de Motorizados Delivery bajo la supervisión de autoridades del transporte municipal, que inscriba a todas las empresas que hacen entregas a domicilio, y a los propios motociclistas.

Una vez inscritos, los motociclistas deben de cumplir con una serie de requisitos formativos, de características de las motos, entre otros para recibir un permiso habilitante que deberá ser renovado anualmente. Esto facilitaría también la formalización de miles de empleos que se generan por este sector, sin que se convierta en un trámite burocrático que desincentive el crecimiento de los negocios.

Estas son algunas ideas que reflejan buenas prácticas latinoamericanas. De lo que sí hay claridad es que los ciudadanos demandan mayor protección para los usuarios del servicio, mayor seguridad para los trabajadores y la generación de puestos de trabajo formales.  También estoy seguro de que, si cada empresa de delivery apuesta por la profesionalización de sus trabajadores, Managua cambiará, cambiará Nicaragua.

* Abogado, Especialista en Políticas Públicas para el Desarrollo. Blog: www.juansanchezmga.wordpress.com, Facebook @juanmanuelmga

Últimos Comentarios
blog comments powered by Disqus